El papel de la amenaza lo importa el Parlamento
Mientras se aguarda que el próximo lunes se le realice una nueva pericia psiquiátrica por orden del juez de la Costa a la mujer del legislador, Marcela Antúnez, LA REPUBLICA accedió a nuevos detalles que cada vez dejan menos margen a la hipótesis del atentado y apuntan a la autoagresión y la simulación de delitos.
De confirmarse estos extremos, los resultados de los estudios psiquiátricos serán fundamentales para la decisión que deberán adoptar los magistrados que entienden en las causas, a los efectos de establecer si las tipificaciones penales pertinentes pueden ser, o no, aplicadas. En este sentido, en las últimas horas la esposa de Silveira fue vista en una céntrica y conocida parrillada de Melo acompañada por algunas amistades.
Por su parte, trascendió que los hijos del legislador viajaron a Montevideo y se encuentran en el domicilio de un amigo suyo. Paralelamente, el doctor Fernández ha continuado con las diligencias correspondientes en su sede de Melo, convocando a distintas personas vinculadas, directa o indirectamente, al hecho que ha conmocionado desde esta capital al país. Los últimos comparecientes fueron dos médicos que atendieron a Antúnez, quien podría ser citada nuevamente, al igual que su esposo.
El papel
El lunes 12 de noviembre la mujer del diputado denunció que mietras se encontraba en el patio de la casa, un encapuchado le puso papel en la boca e intentó ahorcarla, para luego advertirle que su vida y la de los suyos corría peligro. Luego se fue trepando un muro.
Este ataque le costó el puesto al jefe de Policía arachán, Santiago Bitavares, ya que sólo se había puesto custodia en el frente de la casa, sin prever que el ataque podría venir por los fondos. Pero luego se supo que el propio diputado se había negado a tener más policías, por ejemplo en su casa.
La vigilancia había sido puesta a raíz de unos mensajes hechos llegar a su familia. Eran amenazas de muerte sin una razón especificada. Sin embargo Silveira las atribuyó a declaraciones suyas a favor de la lucha contra el contrabando y el narcotráfico. Estaban hechos con papel de diarios recortados, pegados sobre una hoja de papel blanco. Las primeras pesquisas permitieron determinar que nadie en la manzana había visto nada esa madrugada (en la casa estaba el diputado y otras dos personas), y que los diarios utilizados para los anónimos eran de la colección de Silveira. Estos aparecieron en una finca lindera a la suya.
Pero a estos indicios se suma otro aun más contundente, confirmado en varias fuentes, acerca de que el autor de la advertencia sería la propia Antúnez, u otra persona del propio entorno del representante por Cerro Largo. Las pericias practicadas sobre las amenazas revelaron que la hoja usada no se vende en los comercios de plaza, debido a que sólo la importa el Parlamento uruguayo para uso exclusivo.
Segundo ataque
Exactamente una semana después del primer episodio, la señora Antúnez denunció que la quisieron matar de nuevo, esta vez en una casa del balneario Santa Ana, departamento de Canelones, adonde había concurrido a descansar. Junto a ella estaban sus cuatro hijos, la secretaría de su esposo y un oficial de Policía de confianza. Afuera había otros dos policías, en este caso de Canelones.
En esta oportunidad la mujer dijo que un individuo entró de madrugada por una ventana, atravesó la pieza en la que estaban tres de sus hijos y el policía y llegó a la que estaba ella con su otro hijo de seis años. La versión fue similar. Agregó que además le habían producido algunos cortes. En ambos casos los médicos constataron que la mujer presentaba algunas marcas.
Este último episodio es investigado por el Juzgado de la Costa, cuyo titular, Gustavo Mirabal, viene compartiendo información con su colega melense.
Nuevo jefe
La semana próxima será impuesto formalmente en el cargo el ya nombrado nuevo jefe de Policía de Cerro Largo. El ministro del Interior, Guillermo Stirling, confirmó la designación del inspector general Algenor Pereira, oriundo de Treinta y Tres y con una dilatada carrera, habiendo ocupado importantes cargos en distintas reparticiones.
El nuevo titular de la Jefatura arachana sustituye al inspector Santiago Bitavares, quien fue destituido por el presidente Jorge Batlle, a raíz del primer «atentado» denunciado por la esposa del diputado. En la primera entrevista concedida tras su cese, el alto oficial había dicho a LA REPUBLICA , el 20 de noviembre, que dudada de la autenticidad del atentado y cuestionaba la forma en la que lo echaron.
El propio Círculo Policial del Uruguay (CPU) cuestionó la metodología: «No comparte y rechaza el manejo público que las autoridades de gobierno dieron a la destitución del señor jefe de Policía de Cerro Largo, menoscabando su capacidad profesional ante la ciudadanía». Fuentes policiales y judiciales se inclinan decididamente por la tesis de la autoamenaza y simulación de atentado, reivindicando la necesidad de un total esclarecimiento de los hechos para salvaguardar la imagen de la Policía, afectada por la destitución de Bitavares. *
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