
“Luego, dentro de la seccional, me hicieron pasar al fondo, me colocaron contra una pared y me ordenaron abrir las piernas. Allà un policÃa empezó a pegarme con sus botas en los tobillos”.
Asà explicó la situación Luis Cabrera, de 23 años, cuando se presentó en LA REPUBLICA para denunciar el caso, que ocurrió el miércoles 21 a las 23 y 30. En un momento dado, el joven dice: “TodavÃa no lo puedo creer… fui de pierna y me dieron como a un maleante… aunque creo que los apremios ilegales están prohibidos incluso para los delincuentes”.
El hecho se produjo cuando el joven Cabrera estaba en la puerta del liceo nocturo, al cual asiste como alumno. “Entonces vi a un amigo que llegó para pedir el pase. Yo comprobé que estaba algo alcoholizado y el policÃa que estaba en la puerta también. Y no lo dejó entrar. El muchacho insistió y llamaron a la 7ª desde donde enviaron un patrullero”.
“Cuando vi que se lo llevaban, llamé al adscripto, que lo conocÃa, para que intercediera. Quisimos acompañarlo, pero no nos dejaron. El adscripto se retiró y yo conseguà entrar en el patrullero y lo acompañé, tras convencer al policÃa de que era mi amigo y que querÃa tranquilizarlo”.
Cuando llegan a la comisarÃa ambos muchachos bajan de la parte de atrás del móvil. Fue en ese momento que el joven vio que esposaban a su amigo y dijo que no era necesario, ya que era una persona tranquila que sólo tenÃa algunas copas de más. “Un agente que tenÃa en la manga un distintivo que podrÃa ser de cabo o sargento, me dice que me calle porque estoy incurriendo en desacato. Yo le respondo que eso no es desacato, que solamente le estaba dando mi opinión”.
Fue entonces que el policÃa me dijo: “Te la ganaste, pasá para el fondo”. Me llevó a los empujones y me puso contra una pared ordenándome que abriera las piernas mientras me golpeaba mis tobillos con sus botas. En ese momento sentà las voces de otro adscripto y de la directora que preguntaban por mà y los policÃas le respondieron que allà yo no estaba porque me habÃan llevado al Centro Coordinado del Cerro”.
Cabrera sostuvo que “eso era mentira, pero después, cuando se dieron cuenta del atropello cometido, recién ahà me mandaron al Centro Coordinado del Cerro. Un médico que me revisó constató dos hematomas en ambos tobillos. Luego me trasladaron a la comisarÃa y recién quedé libre a la 1 y 30 de la madrugada”.
“Al otro dÃa llamé al 0800-5000 del Ministerio del Interior y me recomendaron formular la denuncia ante el comisario EcheverrÃa de la Seccional 7ª quien me dio el pase al forense. Este médico de la órbita judicial me revisó ayer de tarde constatando los hematomas en ambas piernas”. El joven Cabrera finalizó su relato diciendo que “solamente pretendo que estas cosas no pasen en las comisarÃas, pues son hechos que empañan la buena imagen de la PolicÃa que vienen creando el ministro del Interior y el jefe de PolicÃa”. *
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