Los restos de uno de los más feroces torturadores tuvieron un séquito acotado

Sepultaron ayer en el Cementerio del Norte a Campos Hermida

Veinticuatro horas después de haber fallecido en una sala de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos, sobre las 11.05 del sábado, familiares y allegados del ex oficial de la Policía le dieron el último adiós en una acotada ceremonia fúnebre.

Sobre las 10.00 de la mañana de ayer el cortejo partió de la sala velatoria 107 de la empresa Martinelli con rumbo al Cementerio del Norte. Tal como se informara en la pasada edición, Campos Hermida –conocido también como «Campito» dada su baja estatura– dejó de existir a causa de un cáncer pulmonar a los 73 años.

Esta grave enfermedad lo había llevado a internarse semanas atrás, siendo intervenido quirúrgicamente hace 15 días ya que «carecía de uno de los lóbulos pulmonares», de acuerdo con lo explicado por el director técnico del nosocomio, doctor Morse.

El avanzado proceso neoplácico por el cual debió ser operado fue, según el profesional, lo que le causó el deceso. En el entierro no estuvieron presentes autoridades de la Policía ni del Ministerio del Interior, ni tampoco de la plana mayor del Círculo Policial del Uruguay (CPU), institución a la cual estaba asociado. La parte oratoria estuvo a cargo de un alto oficial, compañero de Hermida.

Su foja represora

Hugo Campos Campos Hermida ingresó a la Policía en 1950 cuando tenía 21 años. Luego de pasar por varias dependencias se destacó por su especial olfato en el área de investigaciones, lo cual le determinó su pase a Inteligencia en 1970, cuando en el país aparecían los primeros síntomas de la insurgencia armada, producto de la organización del movimiento popular.

En ese marco fue uno de los más feroces combatientes del movimiento Tupamaro y Comunista, siendo integrante del denominado Escuadrón de la Muerte. Está sindicado como uno de los principales responsables de la desarticulación y represión de estos grupos.

Testimonios de sobrevivientes de la represión lo ubican en Argentina durante los años más duros. Por sus actividades fue procesado el 12 de setiembre de 1986 por el juez argentino Néstor Blondi, junto a Nino Gavazzo, Manuel Cordero y Jorge Silveira, magistrado que luego pidió su extradición a su par uruguaya, que no hizo lugar al pedido. La causa había sido iniciada por sobrevivientes del Centro de Reclusión Automotores Orletti.

En Uruguay se recuerda, entre otras cosas, su reclamo de ejecutar en la vía pública a Raúl Sendic en 1972, tal como el guerrillero lo reflejó en un libro editado años después. El 31 de agosto de aquel año Sendic caía herido sobre la calle Sarandí, en un enfrentamiento con las fuerzas conjuntas.

Aún consciente, el líder histórico y fundador del MLN observó el operativo a cargo de un oficial de la Marina. También advirtió a Campos Hermida que corría en su dirección gritando «hay que matar a Sendic». Pero el marino dijo que no tenía esa orden. Hermida también participó en los procedimientos del 14 de abril de 1972, especialmente en el que culminó con la detención del hoy senador Eleuterio Fernández Huidobro y en la muerte, entre otros, del matrimonio Martirena en una casa de la calle Amazonas, en el barrio montevideano de Malvín.

Hermida fue expulsado de la Policía en 1986, luego de ser separado del cargo que ocupaba y sometido a un sumario el 23 de diciembre de 1985. *

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