Esperando el partido de la "celeste" hubo peleas, saqueos e incendios

Terror en Tres Cruces

El espectáculo artístico, que tenía como finalidad «aguantar» hasta las seis de la mañana para ver el partido de la Selección con el equipo de Australia, no llegó a su fin. Unas 20.000 personas, según estimaciones de la Policía, se habían congregado en la explanada de la terminal y cubrieron también la Plaza de la Democracia y la adyacente.

El motivo era presenciar el espectáculo de varios conjuntos tropicales que desde un escenario concitaban la atención de miles de fanáticos juveniles. Todo esto era el preámbulo para, a partir de las seis, ver por una pantalla gigante el primer partido que define el último cupo para la próxima copa del mundo.

Todo transcurría normalmente y aún se desconoce fehacientemente dónde se encendió la chispa que prendió la mecha del descontrol. Sin embargo un comerciante de la zona afirmó ayer que estaban vendiendo alcohol desde tempranas horas de la noche, hasta que, al verse desbordados, dijeron que no vendían más. Esta situación, sumado al hecho de que no había sido previsto un operativo policial acorde a la circunstancias, en parte porque la organización no informó de la realización del mismo, ni contrataron servicio 222, desencadenó la furia.

A partir de ese entonces, según el hombre cuyo local fue arrasado, una horda de desaforados comenzó sobre las 2 y 30 una trifulca de grandes proporciones. Mientras se gestaba, las mujeres con sus niños trataban de alejarse para evitar ser alcanzados. El incidente pronto se extendió y se transformó en un acto de vandalismo generalizado, el cual fue aprovechado por individuos violentos y maleantes que atacaron los comercios para hurtar botellas de cervezas y de vino, así como diversos comestibles.

Primero fueron dos botellas por persona, pero al poco rato se rompieron los cristales y se vio a numerosos muchachos corriendo a través de la plaza, llevando cajones llenos de botellas de cerveza. Fue entonces que se lanzaron a la calle con garrotes rompiendo los cristales de los autos estacionados, como así también de los que circulaban, a cuyos conductores obligaban a parar.

Luego hacían bajar a la gente y robaban todo lo que encontraban en el interior. En un caso, un conductor pretendió reaccionar para que no destrozaran su vehículo. Pero primero fue golpeado y luego le dieron vuelta la camioneta y la incendiaron. Acto seguido hicieron lo mismo con un motociclista, a quien derribaron al piso y tras tomar a garrotazos la moto, ésta comenzó a perder nafta y le prendieron fuego.

Todo Tres Cruces se convirtió en un campo de batalla, donde unos atacaban con furia, otros se defendían y la mayoría intentaba escapar. En el lugar había solamente tres policías apostados en un patrullero que no pudieron hacer nada. El coche policial fue blanco de las pedradas y convertido en un colador. Los agentes tuvieron que retirarse para solicitar refuerzos.

Pasados los primeros treinta minutos llegaron los refuerzos y se produjeron las detenciones.

El informe policial

Sobre este grave episodio, el Comando de la Jefatura de Policía de Montevideo emitió un comunicado en el cual sostiene que «los organizadores no solicitaron los servicios policiales correspondientes para el mantenimiento del orden público, ni pusieron en conocimiento de la Jefatura ni de la Seccional 4ª».

El comando sostuvo que «concurrieron unas 20.000 personas», por lo que «era necesario un dispositivo especial, no solamente para el lugar sino también para los puntos críticos. Al tomarse conocimiento de los desórdenes concurrieron de inmediato dos móviles pertenecientes a la Seccional 4ª, a los cuales les arrojaron piedras y botellas».

Entonces fue necesaria la presencia de vehículos del Cuerpo de Radio Patrulla, que no llegaron a surtir efectos. «La magnitud de los focos de violencia que se registraban en distintos lugares impedía la operatividad de las fuerzas policiales, que resultaron insuficientes en primera instancia, requiriéndose la intervención de cuatro equipos de choque del Regimiento de la Guardia Republicana», señaló.

Explicó que su actuación «se circunscribió al restablecimiento del orden público, la seguridad de las personas ajenas a los hechos y la neutralización de los focos de violencia generalizados en la zona, como también la atención a los daños ocasionados en vehículos y comercios, y los hurtos perpetrados». *

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