La causante sería la madre, que también murió

Dos bebés calcinados por fuego provocado

La tragedia ocurrió en una humilde y pequeña vivienda ubicada en la calle Las Tres Gracias y Pacheco, en las inmediaciones de Piedras Blancas. Estaba construida de bloques y chapas. Allí moraba una joven de 21 años, identificada como Laura Sosa, junto a sus dos pequeños hijos.

El más grande de ellos, Denis Jesús Rosano Sosa, tenía 18 meses y el más chico, Miguel Angel Rosano Sosa, apenas seis meses. Hasta el momento nadie ha podido determinar a ciencia cierta cómo se desencadenó el siniestro, pero los peritajes primarios realizados por efectivos de Bomberos demostrarían que fue intencional.

Lo cierto es que los soldados del fuego llegaron al lugar alertados por vecinos, al igual que lo hicieron funcionarios de la Seccional 18ª y de unidades médicas. Posteriormente también arribaron a la zona del insuceso los expertos de Policía Técnica y el magistrado penal de turno.

Cuando los bomberos estuvieron en la finca, comenzaron a combatir las llamas, pero si bien lograron controlarlas en poco tiempo, la muerte ya se había instalado en la vivienda. Desde su interior fueron rescatados en primer lugar la madre y el bebé de 18 meses, ambos sin vida.

El niño fue hallado arriba de una cama totalmente carbonizado. El pequeño Miguel Angel fue rescatado con vida y trasladado al Hospital Pereira Rossell, donde se le diagnosticó «gran quemado». Pero su destino ya había sido marcado y en la noche del domingo también dejó de existir. La compleja situación ha motivado que el magistrado interviniente solicitase todas las pericias necesarias para determinar lo sucedido puertas adentro de la humilde finca. *

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