El director de cárceles describió la realidad ante el Parlamento

Hasta ocho reos conviven en una celda del Comcar

La Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Representantes recibió el jueves a De Avila, quien detalló la grave situación de los establecimientos penitenciarios al registrar «un aumento exponencial del número de reclusos, ya que se ha pasado los 5.200 presidiarios y se registra un nivel de hacinamiento importante», expresaron fuentes participantes de la reunión.

Asimismo –según los informantes–, De Avila señaló que existen «enfermos psiquiátricos que no hay dónde enviarlos, lo cual es un tema particularmente grave, por lo cual se está intentando convertir alguna instalación en desuso en un pequeño hospital psiquiátrico para reclusos». Recordó que «se está llamando a licitación para la construcción de un establecimiento para 680 reclusos, pero antes de culminar con las obras de la misma, que demandarán dos años, ya va a estar superpoblada porque se van cien reclusos pero ingresan 160″.

De Avila expresó a la prensa, luego de la reunión con la comisión parlamentaria, que el mayor problema que debe enfrentar «es el hacinamiento en las cárceles». Ejemplificó que el Complejo Carcelario (Comcar), «que es el de mayor capacidad está habilitado para 850 reos como para hacer un tratamiento normal y progresivo del privado de libertad, pero en el momento actual cuenta con 2.115 reclusos, es decir, en una celda que debe haber un máximo de tres, en realidad hay siete u ocho individuos, lo cual crea dificultades importantes».

Sin embargo, señaló que se está en vía de «paliar esa situación» con el reacondicionamiento de cuatros pisos de la Cárcel de Libertad, que estaban «ociosos y destruidos»: y agregó que las obras estarán finalizando en enero próximo y se prevé trasladar a 400 reclusos para «aliviar» la situación del Comcar.

La salud

El jerarca manifestó que también es preocupante «la parte sanitaria de los presidiarios», porque desde la abolición del Establecimiento de Punta Carretas, «no existe un hospital penitenciario, y se cuenta con una sala de reclusión para individuos privados de la libertad que padecen alguna enfermedad en el hospital Saint Bois, pero que en realidad este nosocomio no cumple con los requerimientos necesarios a pesar de la buena voluntad de los médicos de Salud Pública».

«Lo ideal sería construir un hospital penitenciario, pero sabemos que la situación económica del país es muy difícil. Además, también es preocupante la parte de enfermos psiquiátricos que se alojan actualmente en la sala 11 del Hospital Vilardebó, la cual tiene una capacidad limitada y está saturada de pacientes.

«Tenemos muchos individuos que tendrían que estar en un hospital psiquiátrico, sin embargo, lo debemos tener en la propia cárcel», puntualizó De Avila. *

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