El "Cotorra" en Libertad
Fuentes policiales explicaron a LA REPUBLICA que Guillén fue dado de alta ayer a las 11 del Hospital Saint Bois, donde había sido internado tras ser gravemente herido el pasado mes de febrero. Desde entonces, y hasta la víspera, en el centro asistencial que hace las veces de hospital penitenciario, se había visto «sitiado» por policías en el marco de un operativo de seguridad.
Se temía que el delincuente, que formara parte en la superbandas, fuera rescatado por sus todavía activos secuaces, o eliminado por sus enemigos.
Todos los días, ocho agentes y dos clases provenientes de la tercera zona de la Dirección de Seguridad, que revistan en las Seccionales 17ª, 20ª, 21ª, 22ª, 23ª y 24ª, y también de la 8ª, se apostaban durante todo el día en las inmediaciones del nosocomio.
Esto no sólo había generado un clima de tensión en la zona, sino que había reducido el personal de las mencionadas comisarías para las tareas propias de cada jurisdicción. Ayer un móvil de la Dirección Nacional de Cárceles, con apoyo de las seccionales, trasladó al «Cotorra Loca» al Penal de Libertad, donde deberá cumplir largos años de condena.
Fuga y recaptura
El 19 de diciembre de 1999, este delincuente había escapado de la Cárcel Central de la Jefatura capitalina, tras limar durante varios días los barrotes de un baño, trepar por el tubo de aire de la institución, recorrer varios pisos y salir por una de las puertas junto a familiares de otros presos que habían concurrido a las visitas. Había sido capturado días atrás tras un recio tiroteo con los uniformados, luego de largos meses de ser el delincuente más buscado.
Al día siguiente de su evasión, debía declarar en la Justicia por su participación delictiva en bandas también conformadas por policías en actividad y retiro. El último ejemplo había sido el frustrado asalto a una remesa bancaria que tenía como destino a Montevideo, en el aeropuerto de Rivera. Sin embargo eludió el control policial –hay una investigación administrativa que todavía no arrojó resultados– y logró la libertad.
Dos días después de este hecho el pistolero comenzó a operar nuevamente, concretando una serie de atracos «fáciles» que le permitieron estructurar una nueva banda.
Esta comenzó a dedicarse a los copamientos en las zonas rurales de Montevideo y Canelones. La Policía estima que los asaltos, que aún se registran en estas zonas semanalmente, serían cometidos por sus laderos.
Si bien la Policía de todo el territorio estaba tras los pasos de Guillén, cayó en su propia ley al pretender cobrar una deuda a un conocido de Canelones.
A mediados de febrero llegó a la whiskería «Casablanca» de la Costa de Oro y provisto de una metralleta Z-63 comenzó a disparar contra el propietario, quien a pesar de resultar herido tomó su pistola calibre 9 milímetros y repelió la agresión.
El «Cotorra» fue alcanzado en la zona abdominal. Sus amigos lo cargaron en un taxi y lo trasladaron hasta el Hospital Pasteur, dejándolo en la puerta de emergencias. Así la Policía pudo recapturarlo. El hombre fue sometido a delicadas intervenciones quirúrgicas en este nosocomio, y posteriormente fue derivado al Hospital Saint Bois.
Allí fue interrogado por la Policía y procesado por la Justicia, que le comunicó cuando todavía estaba postrado que sería enviado a Libertad por varios delitos, entre ellos el de autoevasión, el más leve de todos.
Próximo al mediodía, finalmente el reo ingresó al centro de reclusión, en el cual convivirá con otros peligrosos delincuentes, tales como el «Rambo» y el «Pelado».
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