Asesinos confiesan la matanza de turistas
FORTALEZA, BRASIL, ANSA En una inédita conferencia de prensa, los asesinos de los seis empresarios portugueses que habían llegado de vacaciones a una playa del nordeste de Brasil confesaron ayer que en menos de 10 minutos fueron matando a sus víctimas a balazos y golpes de palos con fines de robo.
La matanza fue planificada con un mes de anticipación por el comerciante portugués Luiz Miguel Melitao Guerreiro, quien en febrero se mudó a Fortaleza, capital del estado de Ceará, donde instaló el bar Vela Latina, en Praia do Futuro, una de las playas más visitadas de esta ciudad.
«Las cosas no me estaban saliendo bien; tenía muchas deudas y necesitaba dinero», dijo Guerreiro, de 31 años, entre sollozos, en un intento de justificar la brutal matanza que está conmoviendo a Brasil y a Portugal.
Guerreiro y sus cómplices realizaron extracciones de las cuentas bancarias de sus víctimas y efectuaron compras con sus tarjetas de crédito por un total de 45.000 reales, unos 18.000 dólares.
Guerreiro era amigo íntimo de una de las víctimas, Antonio Correia Rodrigues, de 42 años, empresario de la construcción, a quien hace un mes, luego de varios llamados por teléfono, logró convencer para que pasara sus vacaciones en Fortaleza junto con cinco amigos.
En la conferencia de prensa, Leonardo Sousa dos Santos y José Jurandir Pereira, empleados de seguridad del bar de Guerreiro, confesaron que el 12 de agosto su patrón fue a buscar al aeropuerto a los turistas portugueses y los llevó al bar.
«Allí, durante unas dos horas, el grupo tomó dos botellas de whisky y luego, cuando quisieron ir al hotel donde tenían sus reservas, les dijimos que se trataba de un robo», contó uno de los custodias del bar.
De acuerdo con ese relato, Guerreiro tomó las tarjetas de crédito de los empresarios, con sus respectivas claves, y se dirigió a un cajero automático.
Luego de confirmar las claves, Guerreiro llamó por teléfono a sus cómplices. «Nos dijo que los matáramos, que ya no los necesitábamos», contó Pereira.
En menos de 10 minutos, en el baño del bar, los asesinos fueron matando, de a uno, a sus víctimas, a golpes de palo y balazos.
Los cuerpos de las víctimas fueron enterrados en una fosa común, debajo de la cocina del establecimiento.
Guerreiro, quien también participó de la rueda de prensa, no confirmó el relato de sus secuaces.
Ayer, Guerreiro aseguró a la Policía Federal que sólo había participado del secuestro de los empresarios y acusó a sus empleados de los asesinatos. *
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