
El traslado del peligroso individuo estuvo a cargo de personal de Interpol Uruguay, el que se habÃa trasladado a Paraguay para hacerse cargo del prófugo. Tal como fuera adelantado en la pasada edición, Rodrigo Arias González de la Galea, oriental, de 43 años, habÃa fugado del Complejo Carcelario de Santiago Vázquez (Comcar) en 1995.
Hasta el mayor centro de reclusión del paÃs habÃa llegado tras un sangriento episodio, en el transcurso del cual culminó la vida de un matrimonio. Fue procesado por ambos homicidios en junio de 1994, y tras pasar menos de un año tras las rejas, logró evadirse.
Realizadas las comunicaciones de rigor y tras las primeras búsquedas realizadas por la PolicÃa, la captura del evadido no fue posible. Entonces las autoridades uruguayas emitieron una orden de detención a nivel nacional e internacional.
Varios años después, mediante las oficinas de Interpol, se tomó conocimiento de que el prófugo habÃa sido detenido en Ciudad del Este y posteriormente condenado por la Justicia local, al estar vinculado con el robo de autos en la mencionada ciudad guaranÃ.
El uruguayo terminó de cumplir su pena el pasado jueves. Al tomarse conocimiento de su situación, Interpol Uruguay tramitó su extradición, la que se hizo efectiva en la vÃspera.
El 27 de junio de 1994 y tras una fuerte discusión con su socio y la esposa de éste, Arias la emprendió a balazos contra ambos. MartÃn Santesteban Véliz, de 46 años, y Patricia Verónica Hernández Ghisolfo, de 33, murieron en el lugar de los hechos.
Todo ocurrió en el comercio que vÃctimas y victimario compartÃan en la zona de La Cruz de Carrasco, más precisamente en Diego Espinosa 2910. Allà funcionaba un depósito de bebidas.
Luego de ejecutar a la pareja, el doble homicida escondió un arma en la cloaca y se dio a la fuga. Pero el aviso de lo sucedido llegó rápidamente a la PolicÃa, siendo un equipo de la Brigada de Asaltos el que capturó al entonces sospechoso.
Sometido a la órbita judicial, el magistrado interviniente dispuso que se realizara la reconstrucción, instancia en la que el imputado dio los detalles de su sangriento accionar. Y alegó que todo devino de una pelea por deudas y que reaccionó de tal manera cuando vio que su socio sacaba a relucir un arma de fuego. Ahora deberá terminar de cumplir su condena por aquellos luctuosos episodios. *
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