Estaba requerido desde su fuga del Comcar hace varios años

Llegó desde Paraguay el doble homicida uruguayo

Luego de prestar sus primeras declaraciones ante la Justicia fue reintegrado a la cárcel un doble homicida que llegó extraditado en la víspera desde Ciudad del Este, donde cumplió condena por robo de autos.

Sábado 25 de agosto de 2001 | 12:00
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 El arribo del extraditado
se produjo sobre las 16 y 15 de la v

El traslado del peligroso individuo estuvo a cargo de personal de Interpol Uruguay, el que se había trasladado a Paraguay para hacerse cargo del prófugo. Tal como fuera adelantado en la pasada edición, Rodrigo Arias González de la Galea, oriental, de 43 años, había fugado del Complejo Carcelario de Santiago Vázquez (Comcar) en 1995.

Hasta el mayor centro de reclusión del país había llegado tras un sangriento episodio, en el transcurso del cual culminó la vida de un matrimonio. Fue procesado por ambos homicidios en junio de 1994, y tras pasar menos de un año tras las rejas, logró evadirse.

Realizadas las comunicaciones de rigor y tras las primeras búsquedas realizadas por la Policía, la captura del evadido no fue posible. Entonces las autoridades uruguayas emitieron una orden de detención a nivel nacional e internacional.

Varios años después, mediante las oficinas de Interpol, se tomó conocimiento de que el prófugo había sido detenido en Ciudad del Este y posteriormente condenado por la Justicia local, al estar vinculado con el robo de autos en la mencionada ciudad guaraní.

El uruguayo terminó de cumplir su pena el pasado jueves. Al tomarse conocimiento de su situación, Interpol Uruguay tramitó su extradición, la que se hizo efectiva en la víspera.

Los crímenes

El 27 de junio de 1994 y tras una fuerte discusión con su socio y la esposa de éste, Arias la emprendió a balazos contra ambos. Martín Santesteban Véliz, de 46 años, y Patricia Verónica Hernández Ghisolfo, de 33, murieron en el lugar de los hechos.

Todo ocurrió en el comercio que víctimas y victimario compartían en la zona de La Cruz de Carrasco, más precisamente en Diego Espinosa 2910. Allí funcionaba un depósito de bebidas.

Luego de ejecutar a la pareja, el doble homicida escondió un arma en la cloaca y se dio a la fuga. Pero el aviso de lo sucedido llegó rápidamente a la Policía, siendo un equipo de la Brigada de Asaltos el que capturó al entonces sospechoso.

Sometido a la órbita judicial, el magistrado interviniente dispuso que se realizara la reconstrucción, instancia en la que el imputado dio los detalles de su sangriento accionar. Y alegó que todo devino de una pelea por deudas y que reaccionó de tal manera cuando vio que su socio sacaba a relucir un arma de fuego. Ahora deberá terminar de cumplir su condena por aquellos luctuosos episodios. *

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