Aclararon la muerte de Eustaquio Larrea en Picada Gambetta

El que denunció el crimen era el asesino

LUIS A. CARRO, COLONIA

 

Según la información oficial, el matador de Larrea, de iniciales LADG y 48 años, es el mismo que denunció a la Policía el hallazgo del cadáver de quien era su vecino.

El viernes 10 de agosto concurrió como habitualmente lo hacía al almacén de ramos generales de Larrea y allí estuvo una hora de beberaje hasta que se suscitó un diferendo con el comerciante por una cuestión de deudas.

El domingo 12, el ahora procesado volvió al comercio y no se pusieron de acuerdo, ante lo cual Larrea le reclamó que le devolviera tres vacas de su propiedad que pastaban en un campo de LADG. Fue entonces que enceguecido de ira tomó un balancín y lo descargó varias veces sobre el cuerpo de Larrea Gianetti. No conforme con ello empuñó un cuchillo y tras causarle varias heridas terminó degollándolo.

El caso fue aclarado merced a la intervención de un oficial de la Policía Técnica capitalina que fue enviado el viernes pasado para realizar las pericias del caso. El hecho de que Larrea fuera sordomudo explicó la existencia de un cuaderno que el comerciante utilizaba para entenderse con sus clientes. Estos anotaban lo que querían comprar y Larrea anotaba si tenía o no la mercadería pedida y, en caso contrario, cuándo llegaría, colocando también el precio. Este cuaderno fue lo que dio la clave de la implicancia del vecino, puesto que allí estaban anotadas las tres vacas de Larrea que aquel tenía en un campo, así como distintas sumas de dinero que le debía.

Tras el crimen, el matador se fue para su casa, miró un rato televisión; luego retornó a la escena del crimen. Se cercioró que Larrea estuviera muerto y entonces fue hasta la Seccional 6ª donde denunció que lo había encontrado por casualidad.

En un principio se sospechó que el crimen había sido la consecuencia de un intento de robo, pero se constató que no faltaba nada, aunque el lugar estaba revuelto. También se creyó que habían intervenido dos personas, por el empleo de un objeto contundente y un cuchillo.

Pero el cuaderno con las anotaciones del almacenero fue revelador y las sospechas se centraron en torno al hombre que había denunciado el crimen. Tras la revisación de su casa por orden del juez, la Policía recuperó el balancín y el cuchillo. El juez de Rosario dispuso el procesamiento del imputado por el delito de «homicidio intencional». *

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