En 29 años mató a dos personas; la última vez intentó una coartada

Doble homicida al volante fue descubierto por la Seccional 14ª

El accidente fatal se había producido en los primeros momentos del domingo pasado. Autoridades de la Seccional 14ª debieron concurrir a la rambla República de México y Pablo Podestá ante el aviso de un grave accidente de tránsito allí registrado. En el lugar, los funcionarios constataron que a causa del siniestro Juan Angel Antelo, oriental, casado, de 46 años, había fallecido tras ser embestido por una camioneta Nissan gris cuyo conductor siguió la marcha.

Horas después del insuceso se presentó en la referida comisaría un hombre de 47 años y manifestó que el día anterior le habían robado su camioneta matrícula 636.799. Dijo que el robo se produjo cerca de una estación de servicio, adonde había concurrido para realizar unas compras.

Pero las pesquisas que para ese entonces ya habían realizado los funcionarios policiales permitieron demostrar que el argumento del individuo no era otra cosa que una fábula.

La farsa

En la medianoche del sábado FRCB salió de su casa en Punta Gorda y abordó su moderna camioneta con la intención de realizar algunas compras. Concretamente, se dirigió a la estación de servicios ubicada en la Puntas de Santiago y la Rambla Naciones Unidas.

Allí compró una bolsa de hielo. Nuevamente subió a su rodado y se dirigió a la rambla para deshacer el camino que lo devolvería a su casa. Pero en Podestá arrolló al infortunado peatón y antes que pensar en darle la asistencia necesaria, comenzó a elaborar una fórmula para deslindar eventuales responsabilidades.

Se internó entonces por las calles de Carrasco y mientras circulaba por Rivera, Schroeder y Divina Comedia, entre otras arterias, resolvió cómo haría para encubrir la muerte. Quizá, al elaborar este plan, el hombre recordó su historia personal hasta llegar al año 1972 cuando había sido procesado por «homicidio culposo». Hace 29 años también había terminado con la vida de una persona manejando un automóvil en la misma zona de Montevideo.

Su coartada consistió en desprenderse de la bolsa de hielo sobre la calle Divina Comedia a unos 50 metros de Rivera y posteriormente abandonó la camioneta, con sus llaves puestas, en las inmediaciones. Caminó por la calle Arocena y llegó hasta otra estación de servicios, en este caso emplazada en Arocena y Otero.

Allí compró otra bolsa de hielo llamó a su esposa y le dijo que le habían robado la camioneta y que volvía a su casa en taxi. Habían pasado entre 15 y 20 minutos.

Las pesquisas

Una vez en su casa se comunicó con la aseguradora para realizar los trámites de rigor, y recién al día siguiente se dirigió a la comisaría para denunciar el robo que había sufrido. Las autoridades de la repartición lo tranquilizaron y le dijeron que ya habían encontrado la camioneta, pero le comunicaron que tenían varias preguntas para hacerle.

Le dijeron que a su vehículo lo habían encontrado en Divina Comedia y Cambará con daños en parabrisas, guardabarros, paragolpes y señalero derecho. Y también le informaron que habían hallado en la calle la primera bolsa de hielo que había adquirido, aún sin derretirse. El producto llevaba el logo y la dirección de la estación, por lo que en las actuaciones correspondientes se obtuvieron varios indicios sobre su presencia en el lugar antes del hecho con su rodado.

Si bien lo intentó, no pudo explicar por qué tiró una bolsa para comprar otra minutos después. Finalmente las pruebas obtenidas y los testimonios recogidos por los actuantes de la Seccional 14ª hicieron que el individuo confesara. Y 29 años después fue procesado con prisión por la misma causa, esta vez a cargo del juez Penal de 5º Turno que, además del «homicidio culposo», le tipificó que fue cometido «fuera de la reiteración con un delito de simulación de delito».

Fuentes policiales cercanas a la investigación destacaron el trabajo realizado, ya que se actuó con celeridad, lo que permitió reunir evidencias y testigos fundamentales para esclarecer el hecho. En este sentido hicieron hincapié en la importancia de no desmerecer ningún indicio, tal como podría haberlo parecido una bolsa de hielo abandonada en la calle. *

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