Discutieron por el vino y uno terminó muerto
Un vez consumada la agresión mortal, desde la zona de los hechos se dio cuenta a la Policía, asumiendo el procedimiento la Seccional 12ª de la Dirección de Seguridad, con apoyo de sus pares de la Seccional 17ª. Los hechos ocurrieron en el cruce de Cayambé, casi el Cementerio del Norte.
Cuando arribaron los uniformados encontraron a un hombre imputado de cometer el ataque y a otro que yacía en el piso con varias puñaladas en su cuerpo. El sospechoso fue detenido y la víctima cargada en el móvil para ser llevada a un centro asistencial.
Los amigos y familiares de Walter Machado, oriental de 32 años, comenzaron a seguir al vehículo policial con claras señales de tomar justicia por mano propia. En Chimborazo y Juan Acosta los funcionarios que estaban a cargo de las actuaciones pararon la marcha porque el herido se estaba muriendo; en ese cruce se encontraba un equipo de emergencia médica.
Los profesionales asistieron a Machado, pero nada pudieron hacer. Las lesiones recibidas fueron de tal magnitud que terminaron con su vida.
Entonces la indignación popular llegó a su punto máximo, cuando los vecinos comenzaron a lanzar piedras contra la camioneta en la que se encontraba el matador.
Médicos y policías reanudaron la marcha. El rodado en el que viajaba el asesino resultó con roturas, como así también otros que participaban del procedimiento. Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA explicaron que el incidente derivó de un reclamo que el infortunado Machado le hizo a su compañero de beberaje.
Este le habría increpado al otro el hecho de que «siempre tomaba de arriba».
Primero se originó una discusión, después un intercambio de golpes, hasta que el ahora detenido sacó un cuchillo y apuñaló a su compañero. Al cierre de la presente edición se aguardaba el procesamiento del matador. *
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