Testigos dirán que Gustavo Correa no cometió la rapiña que lo llevó a prisión

Instancia judicial por el caso del "inocente preso"

Desde el 16 de diciembre Gustavo Daniel Correa Píriz, oriental, de 23 años, se encuentra alojado en el Complejo Carcelario Santiago Vázquez (Comcar) por disposición de la jueza Ana Lima, que lo imputó «de un delito de rapiña». Junto a él fueron remitidos un hermano de Gustavo y otro joven. El hecho que se les imputa fue perpetrado contra un ómnibus de la empresa COME, asaltado en Larravide y Purificación el 15 de diciembre.

La participación de estos últimos en el delito no está cuestionada por los familiares y amigos de Gustavo, ni siquiera por sus propios padres tal como lo afirmaran a LA REPUBLICA el pasado 18 de diciembre. En el camino, Gustavo dejó a su pareja, a su padre y su madre y un trabajo.

Los ex empleadores le enviaron el nueve de febrero pasado al juez titular de la causa, Fernando Cardinal, una misiva dando cuenta de la calidad de persona que era su empleado.

La carta

La misiva, a la que accedió este medio, expresa textualmente lo siguiente: «Luis A. Fernández y María del Rosario Martínez, (N d R: dirección y demás datos se obvian) por la presente, se dirigen a usted con el objeto de poner en su conocimiento, a solicitud de parte interesada y a los efectos que considere pertinente, lo que podemos declarar respecto al Sr. Gustavo Daniel Correa Píriz»

«1- El señor Gustavo trabajó en nuestra Empresa ‘MP’ que gira en el ramo de mueblería, presentando una conducta laboral y social buena. 2- En efecto, cumplió correctamente sus tareas y horarios, y al desempeñarse en entrega de mercaderías, las ha llevado a hogares de clientes, incluso cuando aquellos no se encontraban, y nunca tuvimos ninguna queja de tales clientes, sino todo lo contrario».

«En oportunidades que nosotros no pudimos quedar al frente del negocio, Gustavo se quedó solo en tal tarea, sin que faltara nunca nada. Incluso en ciertas ocasiones confiamos nuestra camioneta al mismo, el cual realizaba las entregas sin nunca abusar del vehículo, como ser demorar más de lo debido. Incluso confiamos en él, la tarea de llevar y traer en varias oportunidades a nuestro hijo e hija, de 12 y 14 años de edad, siendo su actitud correcta».

«Finalmente, podemos atestiguar y probar, que Gustavo llevó al banco depósitos cuyas sumas eran muy importantes, sin que nunca faltara nada. 3- Con la esperanza de que tal declaración pueda servir para determinar la personalidad de Gustavo, y estando a la entera disposición de usted, lo saludamos atentamente».

Los hechos

Aproximadamente a las 22 y 15 del 15 de diciembre de 1999 cinco jóvenes, algunos de ellos armados, subieron a un ómnibus de la empresa COME en la parada de Larravide y Purificación. Bajo amenazas le robaron la recaudación al guarda-conductor y las carteras a tres pasajeros. Instantes después descendieron del rodado y se dirigieron hacia la calle Lucas Moreno.

Un gran revuelo comenzó a escucharse en la cuadra, por lo que varios vecinos salieron a las puertas de sus casas para ver qué pasaba. Entre ellos Gustavo, quien hasta entonces se encontraba en la casa de su novia, según lo sostienen varios testigos, escuchando el partido de Danubio y Bella Vista. Cuando el joven salió vio que entre los muchachos del barrio que corrían, lo hacía su hermano menor.

Instintivamente comenzó a seguirlo para recriminarle su actitud, marcando así su destino. Un vecino de la zona había llamado a la Seccional 13ª para dar cuenta de lo sucedido, llegando minutos después varios uniformados. Estos procedieron a detener a Gustavo, a su hermano y a otro muchacho. «Dentro del patrullero el hermano y el otro dijeron que él no tenía nada que ver, igual que lo hicieron después ante la jueza», explicó a este medio la madre del joven, Miguelina Píriz.

Carta desde adentro

Lo cierto es que al otro día la jueza Lima procesó a los tres por «rapiña». En la instancia judicial, «el inocente preso» pidió la concurrencia de varios testigos que podrían indicar dónde se encontraba, pero no tuvo respuesta. En la presente jornada, sí podría concretarse esta instancia, pero ante el juez Fernando Cardinal, a cargo ahora del expediente.

Desde la Celda 74 del Módulo 5 del Comcar, Gustavo le escribió una carta a su abogado defensor asignado por el Estado, quien no estuvo en la primera instancia del proceso. En la carta, a la que accedió LA REPUBLICA señala lo siguiente: «Sr. Francisco Igoa, me dirijo a usted por intermedio de esta carta, ya que no tuve el gusto de conocerlo y hablar personalmente con usted por razones que desconozco».

«Le pido por favor –continúa– que me logre conseguir un careo con las personas que me están acusando equivocadamente.(…). Mi intención en el careo es sólo demostrar que soy inocente, ya que yo, dentro del horario comprendido entre las 20 y 40 y las 22 y 30 me encontraba en la casa de mi novia acompañado de las siguientes personas: Alicia Espíndola, Cristina Espíndola, Mariana Espíndola, Ivon Pintos, Gabriela Borgues, Alberto Tzitzios, Mirta Barboza, su hijo Federico Tejera y José Luis Rivero».

Cuatro de estas personas fueron citadas por la sede judicial, mientras que las restantes serán presentadas por la defensa. En su carta al abogado, el joven recluido implora que «por favor me saque de esta pesadilla real que me está destruyendo la vida». Por último, asegura: «Soy inocente, se lo juro por lo más sagrado que tengo ‘Mi Madre’, y por favor acuérdese que me están haciendo pagar un delito que no hice».

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