Cámara del Disco abre frente de lucha contra piratería en Internet
El director ejecutivo de la CUD, Guzmán Fernández, reseñó para LA REPUBLICA los pasos principales que han dado en esta campaña y los resultados obtenidos. En líneas generales sostuvo que se ha logrado una buena receptividad en las autoridades encargadas de reprimir este delito, y que gracias a esto, y a los estudios realizados, se puede tener un panorama más claro de cuál es la realidad de Uruguay y qué incidencia tiene en el contexto regional.
Fernández dijo que en «todos los departamentos» hay piratería y que el mercado negro local se surte de dos maneras: del contrabando por aire, tierra y mar desde Paraguay, Brasil y Argentina, y por la producción nacional de aquellos que montan sus propios laboratorios.
–¿Es posible cuantificar la porción que tiene en el mercado local la comercialización de discos ilegales?
–Es muy difícil identificar los millones o miles de discos que pasan por el país. Nosotros tenemos muy claro que tenemos dos tipos de personajes que son los que crean el problema: uno el que va a buscar afuera el producto y lo distribuye, y el que a diferencia del contrabandsta lo produce localmente con tecnologías que están al alcance de todos. Después cada uno tiene sus cadenas de distribución. Lo importante para nosotros es estudiar los puntos de entrada o de producción; sería muy difícil cuantificar la incidencia de la piratería.
Sabemos cuál es el porcentaje de baja en las ventas en los últimos dos años: en 1998 se comercializaron un millón y en 2000 bajaron a 600 mil. Sabemos que más allá de la crisis, que es un factor muy importante, la piratería incide cada vez más en el ciudadano a la hora de adquirir un disco.
–¿Considera que aquellos que se dedican a reproducir clandestinamente en Uruguay han encontrado una manera de escapar a la crisis que atraviesa el país?
–El hecho de que haya una crisis importante no puede justificar que una persona lucre con algo prohibido. Es lo mismo que por la crisis me ponga a vender drogas o a robar. Eso nadie lo puede aceptar. Tal vez, con el tema de la piratería se ha complicado un poco hacer entender esto, porque no hay una conciencia social formada de que es un delito. Muchas veces nos pasa que cuando vamos a hacer campañas de información al Interior, nos damos cuenta de que esto no está dimensionado.
Hay muchos jueces a los que también les cuesta procesar por este delito. Pero nos hemos acercado a ellos y creo que a raíz de eso hay un cambio y han empezado a entender todo lo que hay atrás del delito. Acá no sólo pierden las compañías discográficas, sino también las disquerías, los comercios que pagan impuestos y contratan empleados, el autor que deja de percibir regalías, el intérprete, y también pierde nuestro querido amigo el Estado, que sufre un mercado negro.
–Menciona usted la falta de comprensión de la gente sobre que esta actividad es un delito, ¿cómo se contrarresta esta situación?
–Está claro que la piratería no sólo se combate con la represión. Nosotros ahora estamos organizando una campaña para tener facilidades de poder llegar a los medios y sensibilizar a la población. Estamos trabajando con la Intendencia Municipal de Montevideo que nos ha convocado, lo cual nos produce mucha alegría y satisfacción, ya que si bien la comuna se ha interesado en que sus inspectores controlen las ferias, ahora estamos trabajando en la sensibilización.
–¿Cuáles son las diferencias o coincidencias que hay entre Uruguay y los demás países de América del Sur?
–Conocemos la realidad de la región por estar en permanente contacto con las compañías de los países vecinos y sabemos que la meca de la piratería es Ciudad del Este. Allí están las mayores cantidades de fábricas y laboratorios clandestinos. Nuestros amigos paraguayos están tratando de luchar contra eso y han tenido algunos resultados, pero es tan fuerte el volumen y crecimiento de esos negocios clandestinos, que se hace cada vez más difícil controlarlo. También sabemos, lamentablemente, que ese mismo antro de creación de discos pirata influye en todo lo que es el abastecimiento de nuestros mercados. Todos sabemos que gran parte de las personas que han sido procesadas en departamentos del Interior y en Montevideo iban a comprar los discos a Paraguay.
Nivel de vida
–¿Es posible que dado el crecimiento de esta actividad en Uruguay lleguemos a tener industrias de esa magnitud?
–De lo que estamos convencidos es de que la realidad, en los próximos meses, demuestre que el tamaño de los laboratorios y la producción pirata de Buenos Aires y Paraguay haga que no surja en Uruguay este tipo de industrias, teniendo en cuenta que somos un mercado chico para todos los ámbitos. Sólo con esos dos mecanismos: ir a Paraguay en un ómnibus y los laboratorios locales que producen piratería aquí, y en base al potencial de las máquinas que hemos visto e incautado, alcanza para abastecer el mercado.
–¿Cuál es el perfil o el denominador común, si los hay, entre aquellos que se dedican a la piratería?
–Cada vez hay gente más organizada con mayor poder económico y muchas de esas personas han lucrado durante mucho tiempo con esto. Hay gente que se dedica exclusivamente a la piratería, gente que era pobre, y que al momento de hacer las incautaciones se le han encontrado apartamentos nuevos, autos cero kilómetro. Por ejemplo hubo un caso en el cual uno de los detenidos tenía 23 años y hacía cuatro que trabajaba en este rubro.
–¿Este es un delito que se constata en todos los departamentos o sólo en algunos de ellos?
–Nosotros tenemos información de que en todos los departamentos del Uruguay hay piratería. No existe uno que se haya salvado de ese problema. Creo que nos faltan dos departamentos en los cuales no hemos tenido oportunidad de estar presentes por falta de tiempo, aunque sabemos que ha habido operativos en ese sentido. En el resto del país, sobre todo más cerca de las frontera, encontramos una gran mayoría de delitos pirata de contrabando. En las ferias se demostró que casi la totalidad eran discos que venían de Paraguay. Esto es una realidad y acá no se escapan ni las ferias ni algunos pequeños comerciantes que aprovechan para vender en su quiosco, además de chicles cigarrillos y caramelos, algún Cd pirata.
–Usted menciona que el contrabando desde Paraguay es uno de los principales surtidores de discos pirata, ¿hay gente que se dedica sólo a esto?
–En el caso de la gente que va a Paraguay sabemos que no sólo va a buscar discos, sino que trae un poco de todo: ropa, cigarrillos, bebidas. No creo que haya una red especialmente para ello, sino que hay redes que utilizan su capacidad para todos los delitos de contrabando.
–¿Cómo piensa que influye en un uruguayo a la hora de comprar un disco trucho o uno original, en tanto tenemos uno de los precios más altos de la región?
–Hay un esfuerzo importante que tienen que hacer las autoridades, en considerar, como hacen con el libro, que el disco también es cultura, para que toda la cadena de producción y el comerciante puedan bajar sus costos. Tenemos uno de los precios más altos de la región, pero también somos el país donde más se grava al producto. Sin embargo creo que el precio del disco es un falso tema. No creo que sea determinante. El que hoy va a la feria a comprar un disco a 50 o 40 pesos, no creo que vaya a comprar un disco original por más que se logre bajarlos a 18 dólares.
En la red
–¿Usted piensa que una persona que le copia un disco a un amigo tiene que sentirse un delincuente?
–El tema de la copia privada es un tema que
tiene varias pautas, e incluso, en un proyecto de ley que está en el Senado, se está hablando de una remuneración diferente; un canon compensatorio para todos aquellos que importan y venden las máquinas que hacen la reproducción. Yo no pienso que la copia privada que se hace en un ámbito estrictamente familiar deba hacer sentir a la persona un delincuente. Pero es una realidad que si en esta actividad no se le compensa al que tuvo la iniciativa de grabar la música, pagándole al artista, al autor, tampoco el sistema va a funcionar.
–¿Cómo está Uruguay con respecto a la piratería mediante servicios de Internet?
–Lo que estamos haciendo nosotros es tener una persona en la cámara que se dedica exclusivamente a la piratería en Internet: eso consiste en una primera fase de identificación de todas aquellas páginas que tengan acceso al público, archivos digitales sin autorización.
Se están buscando aquellos repertorios musicales que pertenecen a las compañías y sobre los cuales ellas tienen una exclusividad para distribuirlo en la red, y en base a esto estamos empezando a realizar las primeras intimaciones. Informamos a los websmaster o propietarios de las páginas, y a su vez a los proveedores que permiten el costeo del servicio en su servidor, que están infringiendo la ley en la medida en que están reproduciendo fonogramas sin la autorización. Eso calza en la figura del delito de piratería.
–¿Cuál ha sido la reacción hasta el momento?
–Se han producido los primeros acuerdos con proveedores que han reaccionado positivamente. Porque ellos mismos no quieren permitir ni facilitar que los clientes, gracias a sus servicios, estén cometiendo delitos y lucrando con bienes ajenos. Es lo mismo que si mañana van a un servidor uruguayo con pruebas de que está siendo utilizado para poner pornografía infantil. *
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