Dramático llamado de una abuela por su nieto
Así lo denunció su abuela, Olga Bogarín, ante la Justicia y ante LA REPUBLICA. «He llamado a LA REPUBLICA» porque la Justicia no me merece confianza en cuanto a la defensa de los humildes y de los más necesitados, que son los menores», dijo Olga en su casa de la avenida Gral. Flores 2922.
«Mi nieto, que tiene 15 años, lleva una vida de privaciones, angustias y castigos. Su madre lo abandonó desde muy chico y como yo estoy discapacitada, la tenencia del chico fue otorgada a un hermano mío que vive en Kiyú, departamento de San José, en compañía de un homosexual».
«Tal vez eso no sería nada, pero luego comenzaron los problemas más graves.
Mi nieto es obligado a trabajar desde muy temprano en un tambo en condiciones lamentables, invierno y verano, sin ser alimentado.
Encima lo maltratan síquicamente con insultos y hasta lo castigan. Pese a ello, el chico tiene voluntad de seguir creciendo y estudia en la UTU de San José, desplazándose largas distancias.
El punto final llegó estando yo de visita en el tambo de Kiyú el 9 de abril.
Allí, el señor Hugo Bogarín, que es su tío abuelo, en estado de ebriedad comenzó a maltratar al chico, insultándolo de la peor forma y tratándolo de marica.
Entonces intervengo en defensa de mi nieto, pero mi hermano me insulta también y me amenaza diciéndome que me iba a volar la cabeza de un tiro y que yo no tengo derecho sobre el niño, amenazándome con un cuchillo.
En ese instante, como yo le dije que lo iba a denunciar, él me amenazó con no dejarme ver más al chico, que además padece de asma.
Desde ese momento, la vida de mi nieto fue un verdadero calvario, hasta el punto de que el chico le contara a su hermano que iba a matar al viejo, refiriéndose a Hugo Bogarín.
Yo tengo miedo de que cumpla su amenaza y arruine su vida para siempre, ya que su sueño, desde chiquito, siempre fue ser aviador de la Fuerza Aérea».
Ante todo este panorama, dice la abuela, «yo hice la denuncia al juez de San José por maltrato y toda una situación que involucra la explotación del adolescente, pidiendo que le quiten la tenencia del niño a esas personas.
Aparentemente, el juez de San José no entendió mi pedido desesperado de dar protección al niño, porque ante mi desesperación, el juez entregó a mi nieto a las mismas personas que lo explotan y lo castigan desde hace diez años».
La abuela terminó sus palabras llorando al tiempo que pedía por ayuda para su nieto.
«Que sea el juez de Menores o el Iname, pero que lo salven, por favor». *
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