Reproducía música, películas y videojuegos
Cuando los funcionarios del Departamento II de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) irrumpieron en la finca de La Teja confirmaron rápidamente que las pesquisas previas estaban en lo cierto. El morador de la finca, sita sobre la calle Agustín Muñoz, estaba en ese preciso momento reproduciendo ilegalmente películas.
Como lo ha venido informando LA REPUBLICA, la mencionada dirección ha encarado una actividad continua contra la piratería y el contrabando, entre otros delitos, y en ese marco el Departamento II tiene un rol clave. Con este procedimiento, son tres los centros de reproducción clandestina que ha desmantelado en 15 días: dos en Montevideo y uno en Canelones.
Integrantes de la Cámara Uruguaya del Disco destacaron a LA REPUBLICA este tipo de intervenciones y agregaron que la institución se ha convertido en denunciante en muchos de los casos, principalmente en otros procedimientos que por ejemplo se han realizado en departamentos de frontera, con el accionar de las jefaturas locales.
En este caso concreto, la dependencia de marras había recogido información que indicaba que en la finca de La Teja se realizaban maniobras al margen de la ley. Fue entonces que se dispuso una serie de iniciativas para tener certeza, y una vez obtenida se comunicó la situación al magistrado correspondiente.
Completo
Enterado, el juez Penal de 7º Turno extendió la orden de allanamiento correspondiente y en la pasada jornada los efectivos, bajo la supervisión del jefe del Departamento II, se hicieron presentes en la vivienda.
Al momento de ingresar los actuantes comprobaron que el sospechoso, de iniciales JMB de 24 años, estaba en plena tarea de copiar películas en discos compactos, siendo sorprendido in fraganti. Las fuentes consultadas explicaron que al ser indagado en primera instancia aceptó dedicarse a la falsificación de juegos electrónicos, principalmente.
Sobre esto en particular alegó que plagiaba aquellos que no tienen representantes en el país y que los sacaba de Internet, o los copiaba de otros comprados en las ferias. Pero agregó que también se dedicaba a las películas y música de distintos artistas, sin el pago, obviamente, de ningún derecho a los autores. De sus expresiones se desprende que él mismo se encargaba de vender los CD en las ferias (como profesión declaró ser feriante), aunque también tenía revendedores y hacía trabajos por encargo.
Las ganancias que obtenía dependían del producto.
Sin contar la inversión inicial en computadoras y demás elementos informáticos para llevar adelante la maniobra, JMB adquiría en comercios de plaza discos compactos vírgenes a 12 o 15 pesos. Una vez grabados los comercializaba a 30 pesos los de música, 70 pesos los de películas, y entre 40 y 70 pesos los juegos.
Por tanto, el joven obtenía una ganancia que oscilaba entre los 25 y 55 pesos por unidad. Los funcionarios incautaron todo la maquinaria empleada en la reproducción, como así también grandes cantidades de discos truchos, originales y vírgenes. *
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