Delincuentes capitalinos dieron el golpe y volvieron a Montevideo

Copamiento a estación Shell

MARIANA RABINOVICH, SAN JOSE

 

De acuerdo al testimonio del empleado que atendía el mostrador en ese momento, aproximadamente a las 21 horas de aquel día, un individuo que no superaba los 30 años ingresó al local, pidió cigarrillos, sacó 100 pesos de su bolsillo y los puso sobre el mostrador.

El dependiente se situó de espaldas al «cliente» para atender su pedido, y cuando se volvió, el muchacho le dijo que saliera de detrás del mostrador y se parara «en un lugar donde él lo pudiera ver».

A la vez, lo encañonaba con un arma de fuego que había aprovechado para extraer de sus ropas en los segundos en los que el trabajador le había perdido de vista.

Entonces, el asaltante forzó a su víctima a dirigirse a una oficina contigua, en la que se encontraban cuatro empleados más. Todos fueron obligados a tirarse al suelo, menos uno, que debió entregar al delincuente el contenido de la caja fuerte.

Hasta el momento, la cantidad exacta del botín, compuesto por dinero nacional, extranjero y tarjetas de Antel, se mantiene desconocida para la prensa, aunque se supone que la pérdida fue importante.

Ya perpetrado el atraco, el joven corrió hacia la ruta, donde le aguardaba una moto encendida y así huyó en la noche en dirección a Montevideo.

Minutos después llegaba al lugar de los hechos el personal policial que había sido llamado con urgencia por las víctimas. Lamentablemente, las cámaras de vigilancia con las que cuenta la estación ese día se encontraban apagadas.

Este imprevisto, obviamente, no favorece el trabajo de investigación policial que comenzó en ese momento con un rastrillaje por todo el departamento y que continúa hoy por hoy con indagaciones en varios sentidos.

Antecedente

Cabe señalar que, como informara LA REPUBLICA en su momento, el dueño de la estación de servicios había sido víctima de un intento insólito de atraco –para la realidad diaria de San José– la pasada Semana de Turismo.

En aquella oportunidad, dos individuos entraron por una ventana a su apartamento, para lo cual debieron escalar hasta un segundo piso.

Una vez en el interior, maniataron al propietario del negocio y a su esposa y procedieron a revisar todo el lugar en busca del dinero, que suponían debía corresponder a la recaudación de Turismo y que por tratarse de dicha particular semana no sería depositado hasta el lunes próximo.

La pareja fue sorprendida en la madrugada, mientras dormía, pero no llegó a ser agredida físicamente.

Los ladrones debieron huir sin botín alguno, porque el dueño del local sí había llegado a depositar el efectivo.

Las fuentes policiales consultadas por este matutino no están en condiciones de afirmar o negar la hipótesis de que ambos asaltos tengan relación entre sí.*

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