De ocho tiros ejecutaron a joven que a los 15 años asesinó a tres personas

Murió en su ley

Las autoridades policiales no vacilaron un instante en decir que se trata de una venganza. Lo esperaron hasta que salió libre hace muy poco de una dependencia del Iname.

Fue en los primeros minutos de la madrugada de ayer cuando, según los familiares, Claudio Rodríguez Alvarez, de 21 años (también conocido como Omar Eduardo) salió de su domicilio en el Cerro Norte para dirigirse a un comercio instalado en Santa Cruz de la Sierra y Bogotá. Nunca más lo volvieron a ver con vida.

Hace seis años un hecho similar lo había tenido como protagonista, pero en el rol del homicida. Su tercera víctima fue Vicente Lorenzo, de 45 años, quien se dirigía a un comercio; él lo mató en la puerta.

Ayer de madrugada, tras sentirse la balacera, al lugar llegaron dos unidades de la Seccional 24ª, cuyos agentes comprobaron que desde allí había sido trasladado al Centro Coordinado del Cerro el joven Rodríguez Alvarez, alias «El Romi».

Tras presentarse los agentes en el citado centro de emergencias, los médicos informaron que el joven presentaba ocho heridas de bala que motivaron su fallecimiento pocos minutos después de ingresar.

Los primeros pasos de los funcionarios llevaron a interrogar a los familiares del occiso, quienes dijeron que pasada la medianoche, «El Romi» había salido en dirección a un comercio cercano, del que jamás regresó.

Triple asesino

Al indagar los antecedentes de la víctima se supo que a comienzos de marzo de 1996, cuando este joven apenas tenía 15 años, consumó dos asaltos que lo catapultaron a la fama, puesto que se convirtió en triple homicida en dos días, causando tremenda conmoción en la opinión pública por la feroz determinación del precoz delincuente.

El «raid» delictivo de «El Romi» y sus dos laderos empezó el 4 de marzo de ese año, cuando a las 18 horas asaltaron el kiosco de quinielas instalado en la Avenida del Libertador y Nueva York.

Los delincuentes amenazaron con armas de fuego a la dueña y a su hijo de 42 años, quien intervino cuando su madre estaba siendo agredida. En ese instante le efectuaron dos disparos. La muerte del comerciante José Alberto Cruz Regueira, de 41 años, se produjo al día siguiente.

Luego del sangriento atraco, los delincuentes huyeron, pero en la calle fueron perseguidos por un agente de Radio Patrulla que en esos momentos salía de la Cooperativa Policial. Se produjo un tiroteo entre el policía y los tres maleantes, culminando cuando uno de ellos cayó herido y detenido mientras los otros dos se daban a la fuga.

El doble asesinato

Al día siguiente, mientras la Policía buscaba al dúo prófugo por la zona del barrio Casabó, los delincuentes consumaron otro atraco junto a un tercer individuo que suplió la baja causada por la detención de uno de ellos el día anterior. Este hecho también tuvo epílogo mortal: dos personas murieron.

La dueña de un almacén instalado en Uruguayana 3371, casi Bulevar Artigas, y un cliente que ingresaba a comprar un pan y un paquete de yerba. Los tres delincuentes ingresaron al comercio, propiedad de Anair Kevorkian Lapachian, de 41 años, quien se encontraba al frente del negocio acompañada por su madre y una amiga.

En el momento en que los asaltantes sacaron sus armas, la dueña comenzó a gritar presa del pánico, lo que determinó que «El Romi» accionara varias veces el gatillo matando a la comerciante armenia.

En esos momentos llegaba al comercio el vecino Antonio Vicente Lorenzo, de 45 años, quien al sentir los gritos que provenían del interior del local apresuró sus pasos para ver lo que sucedía. Los precoces rapiñeros que lo habían visto venir intentaron trancar la puerta, pero Lorenzo empujó con violencia y logró abrirla.

En esos instantes, el mencionado «Romi» le efectuó varios disparos. El hombre, alcanzado en el pecho, saltó hacia atrás y cayó muerto en el centro de la acera. Los tres pistoleros se dieron a la fuga rápidamente, mientras todo el barrio se conmocionaba ante el doble asesinato, llegando al punto más dramático cuando la esposa y el hijo del cliente se aproximaron a ver qué pasaba y encontraron a su familiar muerto en la vereda. A partir de ese momento se multiplicaron los procedimientos policiales por todo Montevideo, pero especialmente en los alrededores de Cerro Norte y el Casabó, donde se presumía que se ocultaban los criminales, que rápidamente fueron identificados.

La captura

Al día siguiente, en el Cerro Norte fue apresado «El Romi». «De alguna forma tengo que sacarme la calentura», dijo a los agentes que lo detuvieron, cuando estos le preguntaron por qué había matado a un cachorrito de una patada en el momento de ser atrapado. Cuando estaba en la Jefatura, ante los oficiales de Homicidios les dijo tranquilamente: «No doy los nombres de mis amigos, porque me voy a fugar para reunirme otra vez con ellos…». Pero al día siguiente, cuando lo llevaron a la escena de los dos hechos sangrientos, se desmoronó y lloró pidiendo clemencia. En base a estos antecedentes, la Policía estima que fue una venganza la emboscada que le costó la vida ayer de madrugada cuando se dirigía a un almacén del Cerro Norte. «El Romi» Rodríguez Alvarez, pese a haber cometido tres asesinatos en dos días seguidos, había recuperado la libertad al cumplir la mayoría de edad, debido a que cometió los crímenes a los 15 años cuando era inimputable.

Al salir, no se imaginó que lo estaban esperando y que esa noche iba a morir de la misma forma en la que él había matado al cliente Vicente Lorenzo cuando se dirigía a un almacén hace ya seis años. *

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