Intentaron venderle el mismo auto que le habían robado
Dos individuos, padre e hijo, se encuentran declarando ante el juez competente, solamente por mala suerte, según dicen. El mayor había puesto en venta un auto que su hijo había robado y uno de los interesados resultó ser el dueño del rodado. Este, se desplazó con prontitud hasta la Seccional 13ª y allí informó al comisario Enrique Loureiro lo que había sucedido.
Los efectivos policiales arrestaron a los dos hombres e incautaron el auto, que aún sigue igualito, menos el motor que le cambiaron.
Esta insólita historia ciudadana empezó a gestarse a mediado del mes pasado, cuando un hombre que se desempeña como cobrador, dejó su auto «Chevette», de color celeste, modelo 83, estacionado en forma momentánea en el cruce de Monte Caseros y Emilio Raña.
Al regresar, el trabajador notó que su vehículo no estaba donde lo había dejado. Entonces se dirigió a la Seccional 13ª, instalada en Cufré y Bulevar Artigas y denunció el hurto.
Pasaron los días y como su auto no aparecía por ningún lado, el damnificado pidió asesoramiento entre amigos para saber dónde podía conseguir otro auto similar, del mismo año y que además fuera barato.
Ese es mio
Fue así que luego de recorrer distintos lugares le informaron que en un taller de la calle Pablo Pérez, en el Cerrito, tenían a la venta un vehículo similar al que le habían sustraído. Como en realidad el hombre estaba muy satisfecho con la marca y el modelo, concurrió al taller donde el encargado le mostró un auto de la misma marca, año y color que el suyo. Sospechó.
No dijo nada y empezó a observarlo, mientras el vendedor destacaba las bondades del «Chevette», hasta que por varios detalles llegó a la conclusión que ese era el suyo. Simuló estar satisfecho y aseguró que volvería más tarde.
Lo que no dijo es que iba a regresar, pero acompañado por la Policía. Y así fue, de allí, se dirigió a la comisaría donde notificó lo que le estaba pasando y finalizó diciendo: «…Y resulta que es el auto que me robaron…»
El damnificado, y presunto comprador, se trasladó al taller junto con la Policía.
Allí las autoridades detuvieron al dueño, un hombre de 48 años y a su hijo de 26 años.
De paso, llevaron también hasta la dependencia al «Chevette» robado, quedando todos a disposición de la Justicia competente, ya que, según informaron las autoridades policiales, se pudo establecer que el muchacho se dedicaba a robar autos y su padre los reformaba un poco y los vendía.
Como se ve, una empresa típicamente familiar, que en esta oportunidad, fue sacudida por la mala suerte. *
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