Dia de visita

El negro Roberto

WASHINGTON DE MARIA

 

El negro Roberto tendría unos 22 años cuando lo conocí. Su desgarbada figura, producto de largas noches de beberaje y su mala alimentación lo hacían inofensivo, pero el perro del policía que cuidaba uno de los Stand de la Semana de Lavalleja no lo entendió así, y al verlo tambaleante muy cerca suyo, no dudó en atacar la oscura figura que se le acercaba sospechosamente.

Como el perro no declara, su tutor ensayó en su defensa que Roberto lo atacó debido a su estado etílico y el animal se defendió, (el de cuatro patas por supuesto), y como el negro Roberto tampoco podía declarar debido a su estado, que además duró como tres días más, vino a la cárcel por un delito de «atentado» y con una mordedura en el muslo que le dificultaba un poco su cansina marcha.

Compartimos unas pocas semanas, poco a poco se fue curando, fue comiendo todos los días, que no es poca cosa, y con la falta de alcohol en su torrente sanguíneo fue apareciendo otro negro Roberto. Y fue apareciendo el porqué de sus males, que lo llevaron a esa disipada vida. Me fue contando de sus tambores y sus tamborileadas y de sus futuras changas en la Intendencia si recuperaba pronto la libertad que bien le ayudarían a pasar el invierno que se avecinaba.

Hicimos un tímido pedido de libertad, y anduvo bien: era un delito muy leve, Roberto se despidió con un abrazo y prometió volver, yo le pedí que no tomara tanto y se cuidara.

Al mes vino a verme a una visita, me trajo unas verduras y me contó que había dejado de tomar y estaba trabajando en la Intendencia, y me contó que una noche muy pasado de copas caminó varias cuadras en compañía de una fuerte luz flotando en el aire, y que esa luz era la virgen del Verdún.

Yo encogí los hombros y le dije que bueno, si así había sido la cosa, me alegraba que ese encuentro hubiese cambiado todo, y seguimos hablando de otras cosas hasta que llegó la hora y se fue. Hace dos meses, me crucé con Roberto, él subía hacia el centro y yo iba para la Terminal; el negro venía «rechupado». Me saludó efusivamente y yo le increpé ¿y la Virgen? *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje