Dijo que robaba taxis para poder consumir drogas

El octavo pasajero

Las pesquisas desarrolladas paciente pero certeramente por la citada repartición de la Dirección de Investigaciones tuvieron su inicio luego que el ahora procesado concretara su primera actuación. Pero en ese entonces los datos con los que contaban no permitían identificarlo.

A la luz de los resultados de los procedimientos, se pudo establecer que el delincuente operaba en un radio de no más de cinco cuadras a la redonda, tomando como centro su casa. José Luis Borges Sierra, oriental, de 23 años, vivía en la calle Ricardo Mackinon, en las inmediaciones del barrio Casavalle.

Había sido el seis de mayo de 2001 cuando el joven, poseedor de antecedentes penales por hurto y violencia privada, concretó su primer atraco en el cruce de Aparicio Saravia y Burgues. No fue hasta el 12 de junio que volvió a incursionar en el crimen, cuando rapiñó con un cuchillo a otro taxista, en Leandro Gómez y San Martín.

Luego de estos golpes surgieron los primeros patrones comunes entre los casos que, además de ser cometidos en la misma área de influencia, tenían como nexo el ser perpetrados por un joven armado con un cuchillo que subía al móvil como un pasajero más. Estos parámetros se sucedieron una y otra vez.

Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que el individuo solía tomar los taxis en la zona céntrica hacia su lugar de origen, como así también dentro de este perímetro para realizar viajes cortos.

Función doble

El pasado martes, Borges Sierra realizó sus dos últimas actuaciones. En primer lugar, sobre las 20 horas le puso el cuchillo en el cuello a un tachero en Aparicio Saravia y San Martín. Sobre las 23, después de cumplir su octavo viaje como rapiñero encubierto, repitió el delito, en Gustavo Volpe y Casavalle. Pocas horas le quedaban para ese entonces en libertad. Luego de recibir estas dos últimas denuncias, los funcionarios de la Primera Zona de Hurtos y Rapiñas reunieron los elementos que les faltaban y comunicaron la situación al juez. En la mañana del día siguiente allanaron con la orden correspondiente la casa de la calle Mackinon y detuvieron al activo delincuente. Conducido a la Jefatura de Policía e indagado sobre sus fechorías, el joven no tuvo otra que admitir su responsabilidad. Sus víctimas lo reconocieron y entonces quedó a disposición judicial. Borges Sierra obtuvo botines que oscilaron entre los 700 y 1.500 pesos en sus atracos. Al respecto sostuvo que el dinero obtenido lo invertía íntegramente en drogas, lo mismo que hizo el martes pasado antes de ser apresado. La jueza Penal de 20º Turno escuchó al imputado y estudió los elementos reunidos por los investigadores. El jueves fue procesado con prisión por «reiterados delitos de rapiña».*

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