Una ambulancia le negó asistencia

Jovencito murió aplastado por bus

Los vecinos aseguran que el joven circulaba por la senda negra que, pegada a la Ruta 8, sirve para el tránsito de bicicletas y peatones. Dicen también que el chofer del ómnibus de Copsa que terminó arrollando a Sebastián Cabrera, oriental, de 14 años, venía jugando carreras con otro bus de la empresa Tala.

«Como siempre juegan carreras para ganar un boleto. Total tienen plata y abogados», declaró a LA REPUBLICA una vecina de Villa García, conocida de la infortunada familia. Los habitantes de la zona no salían ayer de su espanto y se congregaron para expresar su rechazo a las prácticas señaladas. Había muchos niños y adolescentes amigos de Sebastián, que con sus rostros desencajados lloraban el trágico fin de su vida.

«Era un muchacho tranquilo, iba a la iglesia y no tenía problemas con nadie», aportaron compañeros. Sebastián vivía detrás de la iglesia que se encuentra a la altura del kilómetro 21 de Ruta 8. En ese mismo punto, pero del lado de enfrente hay una escuela pública. Los habitantes de la zona dijeron que casi diariamente se viven escenas peligrosas relacionadas con el tránsito, las cuales a veces, como ayer, terminan con la pérdida de una vida humana.

Al menos dos personas que afirmaron haber sido testigos del hecho (una vecina que vive a la altura del kilómetro 20,500 y un hombre que caminaba por la ruta) sostuvieron que el muchachito rodaba en su bici por la senda negra como yendo hacia Canelones. Pero la Policía recabó otro testigo que dice lo contrario, que el muchacho iba contramano.

Pero hay un detalle que analiza Policía Técnica, y es que la rueda trasera de la bici presenta marcas como de haber sido la primera en sentir el impacto del interno de Copsa 116, placa AJA-086.

El bus iba hacia Canelones, en la misma dirección que indicaron los testigos a LA REPUBLICA llevaba el joven Cabrera. «Iba para su casa, comiendo un pedazo de pan», explicaron.

Conmoción

Después de arrollar el cuerpo de Sebastián, el bus paró entre 15 y 20 metros más adelante. El joven quedó tirado en la ruta. Los vecinos se movieron rápido y avisaron a la Policía, llegando personal de la Seccional 18ª, que de inmediato comenzó a pedir el envío de una ambulancia.

Si bien tardó unos 20 minutos en llegar, antes de que el muchacho muriera al lado de su bicicleta, dos ambulancias pasaron por la zona. La primera iba con una emergencia, pese a lo cual intentó levantar al accidentado. Pero atrás suyo venía otra (perteneciente a una empresa de Pando) que no tenía urgencia alguna en el paciente que trasladaba.

Pero el encargado de la misma se negó a brindar asistencia. Así lo testimoniaron los vecinos y los policías que ya estaban en la escena del hecho. Cuando la ambulancia de la coronaria llegó ya no había nada que hacer.

El jovencito estaba muy mal herido. Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que el conductor del bus se encuentra detenido a disposición judicial, y que tras notificar la situación al magistrado actuante se procura ahora la captura del responsable de la ambulancia que omitió asistencia.*

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