Están detenidos su mujer, el amante, dos hijas menores y sus novios

Fue asesinado por su propia familia

El espantoso crimen que conmovió ayer de mañana a la populosa zona de La Teja quedó al descubierto a las 2 de la madrugada, cuando policías de la Seccional 19ª hallaron bajo el puente de Carlos María Ramírez, a la altura de la calle Calera de las Huérfanas, el cadáver de Edmundo Pérez Berrias, oriental, casado, de 43 años.

El hombre que trabajaba ocho horas como soldado y otras diez horas como taxista, estaba envuelto en una sábana vistiendo solamente un short y una remera. Presentaba golpes en el cráneo y signos de haber sido estrangulado.

A su lado, junto a un basural, estaba su teléfono celular, una billetera con documentos varios y un juego de llaves.

A medio metro, un perro muerto. Entre los documentos apareció su cédula de identidad por lo que se supo que la víctima había sido en vida el mencionado Pérez Berrias. Trabajó 18 horas por día para mantener a su familia compuesta por su esposa y sus tres hijas de 7, 13 y 15 años. Pero la esposa y las dos hijas mayores se confabularon para asesinarlo.

El plan

La chica de 13 le sirvió la cena el miércoles a las 22 horas cuando él se hallaba en la cama, en su domicilio ubicado en Carlos María Ramírez 1182. Agradeció la atención, pero ignoraba que en la misma iban poderosas pastillas que lo hicieron dormir profundamente. Luego vino el novio de la chica de 15 años con una maceta y le destrozó el cráneo.

Acto seguido procedió a estrangularlo. Finalmente lo envolvieron en una sábana y lo trasladaron apenas 30 metros para dejarlo debajo del inicio del puente largo en la avenida Carlos María Ramírez que cruza, primero la Ruta 1 y luego el arroyo Pantanoso.

La pequeña de 7 años no se enteró de nada, hasta la mañana siguiente, cuando su familia fue detenida por la Policía.

A estas alturas, están bajo la órbita del juez Penal de 13º Turno, seis personas.

La esposa de la víctima, el amante, sus dos hijas de 13 y 15 años y los novios de éstas, uno de los cuales tiene 19 años y antecedentes penales.

En este caso no se puede imaginar los móviles de la tragedia de Edmundo Pérez. Todo es demencial: lo lógico era que lo cuidaran con esmero, porque él aportaba dos sueldos para el mantenimiento del hogar.

Sin embargo, algo sucedió entre las paredes de la humilde casita, donde el soldado apenas pasaba seis horas por día y seguramente durmiendo.

Tras el descubrimiento del cuerpo, se hicieron presentes en el lugar las autoridades de la Seccional 19ª y de la División Homicidios, quienes trabajaron en estrecha colaboración para aclarar el hecho. También se hizo presente el juez Letrado de 13er. Turno y funcionarios de la Policía Técnica, los que efectuaron los relevamientos de rigor.

Con los datos obtenidos, se pudo saber que la víctima se domiciliaba en una casa situada sobre Carlos María Ramírez 1182 apenas a unos 30 metros del lugar donde estaba el cadáver.

Una vez en el inmueble, los policías ubicaron a la esposa junto a un individuo que, luego se sabría, era el amante. Estaban también las hijas del matrimonio de 15, 13 y 7 años y los novios de las dos mayores, uno de los cuales fue identificado como RGV, de 19 años y antecedentes, vinculado a la joven de 13.

Tras los interrogatorios primarios se supo que el soldado y taxista asesinado se había opuesto a esta relación, hecho que en definitiva había desencadenado la tragedia, ya que la muchacha no quería romper su vínculo con el joven.

Las declaraciones de todas las personas (cuatro mayores y dos menores) fueron contradictorias en todos los aspectos. Primero actuaron intensamente los efectivos de la División Homicidios, que obtuvieron valiosos datos, pero luego, el coordinador de la Jefatura dispuso que la Seccional 19ª continuara con el caso hasta elevar los antecedentes al juez.

Detalles

Con el correr de la madrugada se fueron aclarando los hechos paso a paso, habiendo trascendido que cerca de la medianoche la esposa del soldado se retiró de su casa y fue hasta un templo del barrio para encontrarse con su amante.

En la casa quedaba dormido el militar, quien se había acostado a mirar la televisión.

Ahí fue cuando su hija de 13 años le sirvió la cena, pero mezclada con cuatro pastillas de un poderoso somnífero que lo hicieron dormir rápidamente.

Los voceros policiales consultados indicaron que el novio de la muchacha, con la complicidad de la adolescente de 13 años, su hermana de 15 y el novio de ésta, le aplicaron con una maceta terribles golpes en la cabeza para finalmente proceder a estrangularlo.

Consumado el feroz asesinato, envolvieron el cadáver en una sábana y lo llevaron hasta el lugar donde luego fue localizado. Tras cumplir con esta tétrica faena sacaron el colchón ensangrentado y lo llevaron al fondo de la finca, donde le prendieron fuego para borrar todas las huellas.

Pero el fuego no lo consumió en su totalidad y los peritos de la Técnica pudieron levantar huellas incriminatorias. Finalmente, uno de los protagonistas se dirigió al mencionado templo y comunicó lo sucedido a la cónyuge y a su amante.

De acuerdo a lo que estima la Policía, estas dos personas serían las instigadoras de todo lo sucedido y se retiraron de la casa para tener una coartada tratando de deslindar responsabilidades.

La única que está al margen de todo lo ocurrido es la niña de 7 años. *

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