Fin de semana violento
El pasado domingo al caer la tarde se descubrió el cadáver de Humberto Figueredo de 65 años, un jubilado del casino Nogaró que residía en el Barrio Maldonado Nuevo. Sus vecinos denunciaron que desde la casa del infortunado salía un fétido olor. Con orden judicial, la Policía ingresó y encontró un cuadro espeluznante.
A simple vista se veían huellas de pisadas con sangre y en la cocina se encontró el cuerpo de Figueredo. Tenía cuatro puñaladas acertadas desde atrás en la base del cráneo. Dos de ellas le seccionaron la carótida y la yugular. La víctima estaba cenando y los investigadores presumen que al menos dos puñaladas le fueron dadas con el cuchillo de mesa que usaba para cortar la milanesa que quedó servida sobre la mesa.
El arma apareció afuera de la casa con rastros de sangre. Figueredo tenía un buen pasar económico y vivía solo. El asesinato se habría producido entre jueves y viernes a la noche. La casa estaba toda revuelta, por lo que resulta obvio que el móvil fue el robo. Las evidencias indican que por lo menos dos personas participaron del crimen, tal vez una mujer entre ellos o un hombre de mediana estatura.
Por el modo operativo y las huellas encontradas se dedujo que los asesinos no son profesionales. Un investigador dijo a LA REPUBLICA que «un experto no emplea un cuchillo para untar manteca, es evidente que lo sorprendieron, se resistió y lo mataron con lo que tenían a mano». El cadáver estaba en el piso cubierto con una frazada.
Al comentar el caso, una fuente policial indicó su preocupación por el notorio incremento de hechos de violencia con el resultado de personas muertas ocurridos en lo que va del año: «Maldonado tiene un promedio de seis asesinatos por año; recién empezó julio y ya llevamos ocho. Es evidente que este invierno no se parece a ningún otro que hayamos vivido aquí».
Investigan el caso Policía Técnica, Seccional 1ª, Dirección de Investigaciones, médico forense y la jueza penal de 4º Turno, Fanny Canessa.
Dos rapiñas
Antes de que se conociera este crimen, que recién trascendió a última hora del domingo, la población ya había sido conmocionada por dos hechos de violencia.
Sobre las 20 horas del sábado un hombre armado rapiñó 50 mil pesos de la estación de Ancap ubicada en Roosevelt y Pedragosa Sierra. El delincuente había realizado un reconocimiento del lugar, ingresando minutos antes a comprar una tarjeta para teléfono. Poco después regresó y bajo amenazas encerró en el baño a los dos funcionarios, se llevó el dinero y se dio a la fuga.
Cerca de las cuatro de la madrugada del domingo otro solitario rapiñero encañonó a dos funcionarios de la estación Ancap ubicada en avenida Aiguá y Santa Teresa. El hombre tomó unos 15 mil pesos y huyó a pie por Florida hacia el centro. Un policía que estaba de guardia en el local, y que había sido reducido, logró zafar y emprendió también a pie la persecución.
Cuando el rapiñero se percató de esto comenzó a disparar contra el funcionario, que milagrosamente salvó su vida. Dada la hora en que se desarrollaba la tragedia no había nadie en la calle, lo cual contribuyó a evitar heridos. El delincuente descargó su arma varias veces contra el agente.
A la persecución se sumaron varias unidades que habían recibido el alerta, mientras llegaban funcionarios que oyeron desde la Comisaría 1ª el estruendo de los disparos. El hombre ingresó a un terreno baldío donde abandonó parte de su vestimenta y logró perderse. *
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