Presos de Mendoza mantienen a nueve rehenes desde el viernes
Los presos que lideran el motín, una decena según la Policía mendocina, liberaron en la víspera a tres civiles (un matrimonio y un hombre), así como a dos guardiacárceles, al tiempo que reivindican sus demandas y requieren la presencia de la prensa en caso de un eventual levantamiento del conflicto, en plena fase de negociación con las autoridades.
El motín comenzó hacia las 21 locales del viernes cuando un grupo de presos aprovechó la realización de un festival de música autóctona para tomar las instalaciones y retener a civiles y guardiacárceles en el penal de la ciudad de Mendoza, capital de la provincia argentina homónima, 1.100 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
Los reos amotinados demandan la revisión de las condenas de la población penal en virtud de la ley de emergencia carcelaria, el nombramiento de un juez de ejecución penal para agilizar la situación de los presos y asistencia médica permanente en el interior de la cárcel.
Fiesta en el penal
El ministro del Interior argentino, Federico Storani, aseguró que los líderes de la revuelta en la cárcel mendocina «no quieren mejora alguna, sino lisa y llanamente la fuga» y agregó que quizá en el director de la cárcel haya habido una dosis de ingenuidad al organizar un festival para que los presos festejen la Fiesta de la Vendimia.
La Fiesta de la Vendimia es la celebración anual más importante en la provincia de Mendoza, cuyo sector vitivinícola tiene gran preponderancia en la economía local. Precisamente, el presidente argentino, Fernando de la Rúa, estuvo hasta anoche en la provincia para la celebración de la Fiesta, mientras la tensión generada por el motín requería el desplazamiento de 200 gendarmes y carros hidrantes que reforzaron la presencia policial en los alrededores del penal.
Argentina tuvo en lo que va del año 12 alzamientos carcelarios, algunos de los cuales cruentos. El ministro Storani consideró, de todos modos, «razonables» los reclamos de internos de diferentes centros de detención del país porque «partimos de la base de que las cárceles están superpobladas».
Desde que comenzó la rebelión se han registrado varios disparos por parte de la Policía, buscando acotar el margen de acción de los amotinados.
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