La mató su yerno, cansado del acoso de su suegra
Este caso mantenía en vilo a las autoridades policiales de este departamento, que desde hace ya varias semanas intentaban dar con el asesino. Todo comenzó el pasado domingo 13 de febrero, cuando a primeras horas de la tarde el personal de la Seccional 22ª de Salinas fue alertado respecto a que en los accesos a dicho balneario había un vehículo abandonado.
Una vez en el lugar, los efectivos intervinientes revisaron el coche, matriculado en Montevideo con la placa 842.365, al cual le faltaba el asiento trasero. A 200 metros del auto y entre las malezas de un monte existente al costado de la ruta, encontraron el cuerpo ensangrentado de una mujer semidesnuda.
Los documentos allí incautados permitieron saber que su nombre era Carmen Cuello Solari y que tenía 40 años. Los médicos de una unidad de emergencia médica de la costa le certificaron una herida de arma blanca en el pecho y un profundo corte a la altura de la garganta, lo que le había provocado la muerte.
Las investigaciones quedaron a cargo de la Brigada de Homicidios de Canelones, a cargo del comisario Wilfredo Rojas. Las primeras averiguaciones apuntaron al entorno de la víctima, quien vivía en el Barrio Estadio de Pando y se dedicaba a la venta de artículos traídos de Brasil.
Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA señalaron que una de las personas interrogadas fue el concubino de su hija, identificado como Humberto Edmundo Figueroa, de 27 años. Este hombre manifestó su disposición a colaborar para aclarar el asesinato de su suegra, e incluso aportó varios datos sobre los posibles criminales.
Sin embargo, cada una de las pistas aportadas por este joven confundían aún más a Rojas y sus subordinados, quienes detenían a varias personas y posteriormente comprobaban que no habían tenido relación alguna con el hecho que pretendían dilucidar.
El fin de la coartada
Las reiteradas mentiras formuladas por Figueroa los condujo a sospechar de los fines de este hábil declarante. En las últimas horas le advirtieron que habían reunido determinadas informaciones que dejaban al desnudo su coartada, por lo cual le exigieron que dijera la verdad.
Fue así que confesó que tiempo atrás había mantenido relaciones sexuales con Cuello, aunque por su propia voluntad había decidido acabar con la aventura. En los días anteriores al asesinato le había pedido dinero a su suegra, quien mediante ese pretexto y la amenaza de hablar con su hija pretendió, sin éxito, obligarlo a volver a tener relaciones con ella.
En la noche del pasado sábado 12 de febrero, Figueroa fue junto a su suegra a Salinas. Cuando se desplazaban por la Ruta 87 comenzaron a discutir por la negativa del hombre a reanudar los amoríos. Cuello tomó un cuchillo y amenazó con matarlo, por lo cual se produjo un forcejeo que terminó con el auto en una banquina.
Luego de quitarle el arma, el acosado individuo le aplicó una puñalada en el corazón y la degolló. Cuando constató que ya estaba sin vida, enterró el cuchillo en la arena del monte y emprendió un largo trayecto hasta su casa, en Pando.
A las 08.00 de la mañana de la víspera fue trasladado a prestar declaraciones ante la magistrada letrada de la Ciudad de la Costa, la doctora Rosario Sapelli. Pasadas las 14 horas, la Jueza ordenó su procesamiento con prisión por el delito de «homicidio».
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