Mujer policía presa por defenderse
Se cuestiona a los jueces la potestad de calibrar el tenue hilo que separa la legítima defensa de una agresión, sin tener en cuenta, en este caso, que el victimario era en realidad la persona agredida y, quien resultó víctima, era un agresor que además actuó con violencia y atacó a una mujer uniformada, con el apoyo de otros tres o cuatro hombres y con el agravante de que el atacante, a la postre herido, tenía antecedentes y la mujer era una funcionaria al servicio de la sociedad.
En los cursos donde los sargentos veteranos preparan a los reclutas se enseñan todas las situaciones de violencia y los procedimientos acorde a reglamento, pero luego en la calle, muchas veces la realidad no se parece a los ensayos previos dados por el instructor.
El episodio que nos ocupa se produjo el pasado 15 de abril a las 5 de la mañana, cuando la agente que revistaba en la Seccional 1ª de iniciales AMG, oriental, de 34 años, caminaba por la avenida José Belloni. La mujer iba uniformada a tomar su servicio, cuando al llegar a la Avda. De la Aljaba, según dijo luego, fue abordada por varios individuos –aproximadamente cinco– que conformaban una patota en notorio estado de ebriedad.
Ante la inferioridad de condiciones, la mujer logró evitarlos en un primer momento y corrió a un inmueble del barrio para solicitar colaboración de un vecino a quien le pidió que avisara por teléfono a la Seccional 18ª y pidiera apoyo.
En efecto, a los pocos minutos se presentó una patrulla cuyos agentes fueron informados por su colega y en forma conjunta comenzaron a rastrillar la zona en busca de los patoteros agresores. En el curso de esos procedimientos, se trasladaron por un pasaje situado cerca de los caminos Carlos A. López y del Andaluz, donde la mujer policía observó la presencia de uno de sus atacantes. Cuando la misma intentó arrestarlo, tras darle la voz de alto, el sospechoso le aplicó un golpe de puño en el rostro que la tiró al piso. Luego le quitó su bastón y le arrojó una botella tratando de darse a la fuga. En medio de esa situación la mujer golpeada sacó su arma de reglamento y efectuó un disparo que hirió al maleante en el tobillo izquierdo.
El agresor herido fue trasladado al Hospital Pasteur, donde quedó internado al presentar «herida de bala en el tobillo izquierdo».
Como consecuencia de este procedimiento, la mujer policía fue detenida y conducida ante el juez en lo Penal de 16º Turno quien dispuso su procesamiento con prisión por el delito de «lesiones graves».
Fuentes policiales y del Ministerio del Interior señalaron que ya son varios los casos en que policías resultan procesados al reaccionar ante el ataque de una patota. El caso de la mujer pudo haberse complicado a nivel judicial porque ella no tenía testigos del momento en que fue atacada por el delincuente. Posteriormente, se comprobó que este hombre registraba cuatro antecedentes penales y que la mujer policía disparó hacia abajo, hiriéndolo en un pie, lo que demuestra que no tiró a matar.
Fuentes policiales señalan que no entienden cómo los jueces califican por igual a un delincuente ebrio que actúa por superioridad numérica y a una mujer policía que es atacada por la patota cuando va a tomar su servicio.
Este episodio –señalaron– fue determinante para que el agente de 1ª Mario Rodríguez, de la Seccional 6ª y padre de nueve niños de corta edad, dicidiera no reaccionar ante el ataque de varios delincuentes que lo sorprendieron frente al Mercado Agrícola.
El funcionario, resultó con pérdida de piezas dentales y traumatismos varios, pero no reaccionó por temor a ser procesado. Si eso hubiera ocurrido –dijo– mi familia se quedaría en la calle…».
En la pasada jornada, el ministro del Interior, escribano Guillermo Stirling decidió encarar el tema en forma directa, recibiendo en su despacho al agente Rodríguez y a la agente Ana María Torres Macedo para brindarles su apoyo. Con relación a la agente, el ministro destacó que ella había logrado capturar a varios rapiñeros en distintos procedimientos exitosos.
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