Procesaron a la sexagenaria que quiso envenenar a la tía
Bajo el cargo de «homicidio especialmente agravado en el grado de tentativa» fue procesada con prisión la mujer de 61 años acusada de haber intentado matar mediante envenenamiento a su tía de 80 años. Tal como lo anticipara LA REPUBLICA en la pasada edición, esta mujer y su marido habían sido detenidos por personal de la División Homicidios luego de un intenso trabajo de investigación.
El esposo de la mujer recuperó la libertad al demostrar que nada tuvo que ver con las intenciones criminales de su cónyuge. El caso, de alguna manera, había comenzado el pasado 17 de mayo cuando la octogenaria fue internada en un centro asistencial para ser intervenida por un problema en los dedos de unos de sus pies. La operación resultó exitosa y mientras la mujer se recuperaba en la mutualista ocurrió el intento de asesinato.
En un primer momento se había informado que los hechos ocurrieron en la casa que la anciana compartía con su sobrina y el marido en Punta Gorda, pero en realidad todo se registró en el sanatorio. Fue el lunes 21 de mayo que la enfermera que acompañaba a la convaleciente vio que la ahora procesada le dio algo de beber a su tía. Transcurrido cierto tiempo la paciente presentó un cuadro de diarrea y vómitos, esto último caracterizado por un fuerte olor.
De inmediato se hizo la denuncia y el caso fue tomado por la División Homicidios, que trabajó intensamente hasta lograr pruebas que a la postre resultaron contundentes. En primer lugar un laboratorio privado y la Policía Técnica coincidieron que lo que había expulsado la octogenaria oralmente era un «órgano fosforado».
Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA señalaron que el estudio del laboratorio privado estableció que el elemento extraño se correspondía con un plaguicida, más precisamente de nombre Paration. Los funcionarios de Homicidios indagaron a la enfermera, quien dio su relato de los hechos.
Posteriormente las actuaciones continuaron y fueron indagados los cohabitantes de la mujer, quien tras el hecho debió ser trasladada al CTI del centro asistencial. Su sobrina, de iniciales ZMF, acusó a la mutualista de mala atención por la «recaída» de su pariente. Y al ser consultada sobre lo que le dio de tomar, dijo que se trataba de gelatina.
Sin embargo empezó a mostrar falencias en su coartada cuando en el transcurso de la pasada semana entregó a los pesquisantes un frasquito con homeopatía, pretendiendo demostrar que esa sustancia que su tía tomaba era lo que había generado el fuerte olor constatado en los vómitos. Su marido, desde un primer momento pareció no estar al tanto de la trama criminal tendida por su esposa.
Los funcionarios a cargo del caso evaluaron la información hasta entonces obtenida y trasladaron sus inquietudes al magistrado correspondiente, a la vez que le solicitaron una orden para allanar el domicilio que en Punta Gorda ocupaban la pareja de sexagenarios junto a la octogenaria.
El magistrado extendió el permiso y entonces se desarrolló la parte final de la investigación, que arrojó nuevas evidencias en contra de ZMF.
Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA explicaron que en una cómoda, y envueltos en ropas, fueron hallados dos frasquitos conteniendo una sustancia similar a la que causó la intoxicación de la anciana. Este producto fue enviado para su análisis a la Facultad de Química, para determinar a ciencia cierta cuál es su composición y sus consecuencias en el cuerpo humano.
La principal sospechosa: no pudo explicar por qué el producto tóxico estaba escondido en una comoda si su uso era para las plantas, como tampoco pudo dar respuesta al hecho de que su tía haya sido envenenada con similar sustancia en la mutualista. Y finalmente tampoco pudo responder por qué su familiar comenzó a vomitar luego que ella le diera de beber.
Los elementos reunidos por Homicidios resultaron ser fundamentales para el dictamen del juez, que envío a la cárcel a la sobrina de 61 años.
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