Más de ocho horas de tensión y dramatismo en vivo y directo

Dos delincuentes argentinos muertos en asalto con rehenes

El tenso episodio, que comenzó el jueves por la tarde y se prolongó hasta la madrugada del viernes, se desató cuando dos delincuentes ingresaron a robar en una concesionaria de autos y motos en el barrio porteño de Villa Urquiza. Pocos minutos después, el comercio estaba rodeado por decenas de efectivos policiales.

Desde ese momento los canales de televisión y decenas de periodistas se instalaron en la escena del hecho y comenzaron a transmitir en vivo y directo la escalofriante secuencia de imágenes.

Los ladrones, armados con pistolas automáticas, tomaron como rehenes al propietario del establecimiento y a uno de sus empleados.

Tras negociar con un magistrado y un fiscal, los malhechores pudieron escapar en un auto Pontier, con los rehenes como escudos.

Pero en esta primera huida el vehículo empleado sufriría un desperfecto en una de esas cubiertas, debido a que la policía había arrojado clavos miguelito en las posibles vías de escape.

Más rehenes

Después de recorrer dos kilómetros hasta llegar al barrio La Paternal, descendieron alocadamente del rodado e irrumpieron en una casa tomando a otras tres personas de rehenes. Una de ellas era una mujer de 69 años que sufría del corazón, su nieta de 11 once años y otro joven de la familia. Finalmente los hampones liberaron a las dos mujeres y continuaron en poder de los tres hombres.

Nuevamente subieron al Pontier y tras largas horas de negociaciones (que incluyeron la entrega de chalecos antibala a los delincuentes) los pistoleros ensayaron una nueva huida. En varias oportunidades el auto avanzó para detenerse nuevamente a los pocos metros, causando la conmoción de los millones de argentinos que seguían el caso por TV.

Cuando finalmente confirmaron que el auto no podía ser utilizado, los frustrado ladrones bajaron y comenzaron a fugar a pie. Uno de ellos llevaba a un rehén apoyándole el caño de su pistola en la cabeza, y el restante cargaba con los demás prisioneros. A uno lo dominaba con la punta de la pistola metida en la boca, y al otro lo obligaba con otra arma a cubrirle sus espaldas.

Pero a los 100 metros ambos delincuentes cayeron baleados de muerte en la cabeza por francotiradores que estaban apostados tácticamente en distintos edificios de la zona. Dos de los rehenes resultaron con heridas leves de bala y están fuera de peligro. Tres policías fueron heridos en las piernas. La parte central del operativo fue ejecutada por el Grupo de Operaciones Especiales Federales (GEOF) de la policía, un equipo especial al estilo del estadounidense SWAT. 183 efectivos participaron del procedimiento.

El presidente Fernando de la Rúa elogió la actuación de la policía. «Lo importante es que, gracias a Dios, esto salió bien, aunque con heridas de los rehenes», dijo el viernes al ingresar a la Casa de Gobierno. Durante el operativo se percibió la prudencia de la policía, con las barbas en remojo desde que en setiembre pasado sus colegas bonaerenses mataron a

dos rehenes en un fallido asalto a un banco en Villa Ramallo, 150 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.

El contador y el gerente de la sucursal, utilizados como escudos humanos, perdieron la vida cuando 200 policías apoyados por francotiradores abrieron fuego contra el auto en el que escapaban sus captores, quienes sobrevivieron a la balacera. (En base a agencias)

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