Un hombre, una mujer y una pariente escribana declaran ante la Justicia

Secuestraron a un anciano para apoderarse de su vivienda

Ayer de tarde las inmediaciones de las calles Comandante Braga y Emilio Raña estaban convulsionadas. Sus habitantes comenzaron a movilizarse para saber qué había pasado con José. Desde el martes 29 no tenían noticias de él.

El dato no es menor. El hombre, de más de 60 años, sufre problemas mentales y sólo tiene una hermana y un primo que vive en el exterior. Si bien dijeron a LA REPUBLICA que «es medio cascarrabias», todos en el barrio lo quieren y cuidan.

Por ejemplo, Luis Arnoldo Campertti Lencina, quien vive a una casa por medio, le paga algunas cuentas. Lo conoce desde niño y sabe de sus problemas y de su situación personal. Hacía varios días que una pareja de extraños había llegado a la casa de José.

Cuento del tío

«Venían de noche, nunca los veía nadie», recordó su vecino en declaraciones a LA REPUBLICA. Algo sobre la venta de la casa llegó a comentarle, a lo cual él le dijo que no firmara nada. «Sin embargo el domingo me enteré de que algo había firmado».

Al otro día, de noche, la pareja apareció nuevamente y como José no estaba tocaron el timbre en el 2521 de Raña, donde vive Luis. «Era un hombre y una mujer de entre 25 y 30 años. El no decía una palabra, ella llevaba la voz cantante», explicó. Acto seguido dijo que la joven se puso a explicar los planes que tenían. «La dejé hablar. Decía que le iban a dar 30 mil dólares por la casa, una pensión vitalicia y otra casa equipada».

El entrevistado dijo que a medida que la mujer hablaba se fue dando cuenta de que las intenciones de los desconocidos no eran buenas. «Aparte se ve que conquistaron a José llevándole vino todas las noches». En determinado momento, cuando la joven culminó su historia, Luis les dijo que lo que hacían no era ético, y que «cualquiera que tuviera dos dedos de frente se daba cuenta qué era lo que ellos querían y que una persona como José no puede firmar nada».

«Asesorados»

En ese momento, narró, la muchacha se puso extremadamente nerviosa y «comenzó a destratarme y a decirme de todo. Le respondí que no teníamos más nada que hablar y que lo que ellos hacían no era ético: me respondió que estaban muy bien asesorados por el escritorio de un importante líder político. Ya tenemos un boleto de reserva firmado».

Así terminó la conversación. Luis entró para su casa y la pareja se fue. Al otro día, el amigo de siempre del desaparecido se comunicó con la hermana de José para darle las novedades de la situación, que había sido anticipada. «Mi idea era que se lo llevaran unos días para que no hiciera una locura y perdiera la casa», dijo. Pero a las 13 y 30, cuando salió a pasear el perro y entró en la casa del vecino, se dio cuenta de que ya no estaba.

Desaparición y denuncia

Verificó que no estuviera con su familiar y tras la negativa recibida «supe que se lo habían llevado». Ayer, y a más de 72 horas sin saber qué había pasado con el habitante del 2533 de Raña, las mujeres del barrio subieron a un auto y se dirigieron a la Seccional 13ª, a cargo del comisario Enrique Loureiro.

Además de todo lo ya relatado, las preocupadas vecinas agregaron que los desconocidos habían llevado ayer de tarde una volqueta la que pusieron frente a la casa: «El muchacho dijo que iban a empezar a demoler para edificar nuevamente. Nosotros les dijimos que íbamos a hacer la denuncia, y desaparecieron en una moto». «En la Seccional 13ª nos atendieron excelentemente», dijeron a LA REPUBLICA los denunciantes. En la comisaría les pidieron que volvieran a la zona, que un móvil sería enviado para empezar a trabajar en el caso. El subcomisario Denis estaba al frente del trabajo. Cuando las mujeres llegaron a sus casas vieron al hombre con la moto que estaba en la casa. Informaron a la policía, llegando a la finca una camioneta con uniformados.

Aclarado

De inmediato el joven quedó detenido y fue trasladado a la dependencia de Bulevar Artigas. Allí comenzó a ser indagado, surgiendo nuevos detalles sobre el hecho, como así también abriendo paso a nuevas detenciones, incluso de la pareja del hombre. Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que las rápidas pesquisas determinaron que la pareja había depositado en una escribanía cinco mil dólares en reserva. La escribana actuante es familiar de la estafadora, violando de entrada los reglamentos de la profesión. Los trámites «legales» ya estaban en marcha y con unos pocos días más de trabajo, el trío se hubiera quedado con la casa (de unos 70 mil dólares), ya que no había deudas de ningún tipo que impidieran la transacción.

Ayer a la medianoche José fue rescatado por la Policía en una «tapera» de Piedras Blancas. El trío declara hoy de mañana ante el juez Penal de Turno. «Menos mal que actuaron los vecinos, sino vaya a saber cómo termina el hombre», dijeron las fuentes policiales.

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