Rapiñeros y asesinos
Luis O.Vega – Paysandú
La información recogida por LA REPUBLICA da cuenta que a las 21.40 del miércoles pasado se recibió un llamado telefónico en la seccional correspondiente, indicando que en calle 33 Orientales casi Meriggi había una persona lesionada en la cabeza, lesión que comprometía seriamente su vida.
Luego de arribar al lugar de los hechos los funcionarios procedieron a trasladar en un patrullero al Hospital Escuela del Litoral, a quien fuera identificada como Adriana Carina Abalos Bargas de 26 años. La joven cumplía tares de empleada en dicho comercio. Ingresada al nosocomio con vida y allí se estableció que presentaba herida de arma de fuego con entrada en parietal derecho y pérdida de masa encefálica, estado de coma reactivo, siendo internada en el Centro de Tratamientos Intensivos.
Pese a todos los esfuerzos realizados por los médicos para salvarla, a las 3.35 de ayer dejó de existir.
La Policía comenzó la investigación de los hechos indagando el propietario del comercio, Carlos Nóbile de 37 años, quien relató lo sucedido. Estaban casi al cierre del local cuando llegaron dos hombres jóvenes que, a cara descubierta, manifestaron que se trataba de un asalto.
Y, esgrimiendo uno de ellos un arma de fuego exigieron el dinero. Aun cuando se les facilitó el dinero, los delincuentes golpearon al hombre en la cabeza con la culata del arma.
Acto seguido y demostrando absoluta sangre fría el maleante armado apuntó a la cabeza de la joven y apretó el gatillo. Antes de darse a la fuga se apoderaron también de un maletín que contenía una pistola, y las llaves del auto del comerciante.
El hombre, sin percatarse que la empleada estaba herida, pretendió perseguir a los asaltantes, a los que vio alejarse por la calle 33 Orientales hacia el norte, ocasión en que retornó al comercio cuando ya los vecinos habían llamado a la Policía, y allí todo era conmoción.
La autopsia practicada a la infortunada joven arrojó: «Orificio de bala en zona parietal derecha con tatuaje y ahumamiento.
Trayectoria: de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda, oblicuo. Distancia, entre 40 y 60 cm. Se extrae el proyectil para su estudio».
La Policía trabaja arduamente en base a indicios recogidos en el lugar y la versión del testigo, a fin de determinar la identidad de los autores.
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