Aumenta a tres las víctimas en el tiroteo de Pensilvania
A tres aumentó anoche el saldo de muertos por los disparos de un hombre el miércoles pasado en dos establecimientos de comida rápida en las afueras de Pittsburgh, en Pensilvania (noreste de Estados Unidos), antes de ser capturado por la policía.
Otras dos personas se encuentran gravemente heridas. Según la policía, este podría ser un episodio de violencia racial, ya que el autor de los disparos, Ronald Taylor, un negro de 39 años, atacó sólo a personas blancas y mantuvo a
una rehén, de raza negra, a la cual aseguró que no tenía nada de qué preocuparse y a quien llamó «hermana», según la policía.
Notas denunciando a blancos, judíos, italianos, asiáticos y otros grupos fueron encontradas en el apartamento de Taylor, que fue conducido con las manos esposadas a la comisaría del lugar poco después de ser capturado tras el tiroteo.
«Obviamente, hay matices raciales (…). Aún es muy difícil determinar en qué estaba su mente», dijo ayer a los periodistas el jefe de policía Gerald Brewer.
John DeWitt, un hombre que acudió el miércoles al apartamento de Taylor a reparar una puerta rota, dijo que éste le llamó a él y a su compañero de trabajo «basura blanca» y «cerdos racistas». «Van a morir. Los voy a agarrar», señaló Taylor a DeWitt y a su compañero. Poco después, Taylor disparó contra el compañero de DeWitt, uno de los fallecidos, luego caminó hasta un Burger King donde disparó contra un cliente, y luego fue a un McDonalds, donde disparó contra otras tres personas. Luego se apostó en un edificio cercano, donde mantuvo rehenes, antes de rendirse frente a la policía unas tres horas más tarde. El sujeto había sido descrito por los testigos como un hombre «extremadamente musculoso», muy calmado y decidido. Estaba armado con una pistola calibre 22.
Según los familiares, el autor de los disparos fue recientemente despedido de su trabajo y decidió vengarse de ese modo.
Este incidente ocurrió un día después de que una niña de seis años muriera en su escuela al recibir una bala disparada por uno de sus compañeros de la misma edad con una pistola. Esta tragedia conmovió a los norteamericanos y es el noveno suceso violento con armas de fuego en las escuelas de Estados Unidos desde 1997.
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