Exigen justicia por crimen de la taxista de Colonia
Bagnasco salió de su parada habitual en la esquina de General Flores y Alberto Méndez, en las primeras horas de la tarde del jueves 3 de febrero. La mujer conducía su automóvil de trabajo, matrícula LA 1057, y al parecer había recibido el llamado de algún pasajero que requería sus servicios.
En el correr de esa tarde el vehículo fue visto por vecinos del paraje rural de San Pedro, a pocos kilómetros de la ciudad, y finalmente la policía fue alertada de que el cuerpo sin vida de la trabajadora del volante yacía entre unos pastizales, cerca de una escuela.
Tres kilómetros más adelante estaba el taxi, con el limpiaparabrisas funcionando, los focos delanteros encendidos, y un proyectil vivo de calibre 45 en el asiento delantero.
El ex jefe de Policía, inspector Alfredo Garagorry, se puso al frente de la investigación y pidió ayuda a la Policía Técnica de Montevideo, la que rápidamente se constituyó en el escenario del homicidio.
Para ese entonces, el asombro y la indignación arreciaban en Colonia.
Aún sin saberse la identidad de los asesinos del joven Andrés Trigo –ultimado el 17 de agosto de 1998– la delincuencia organizada volvía a arrebatar nuevamente una vida.
En este caso de una mujer joven, madre de dos hijos, muy apreciada por la comunidad y sin que se le conocieran enemigos de ninguna índole.
Sin pistas
Tras el crimen se dieron a conocer algunos identi-kit del presunto asesino, un joven de entre 18 y 25 años, que supuestamente vestía ropas deportivas y llevaba en su cabeza un gorro con visera.
A pesar de ese aporte, nadie con esas características ha sido detenido hasta la fecha.
También tomó estado público que a un militar de esta ciudad le habrían robado un arma del mismo calibre que la empleada en el crimen. Sin embargo, nada se sabe a esta altura de los acontecimientos de qué fue lo que realmente le ocurrió a ese efectivo del cuartel local y, si el hurto existió, qué conexión pudo haber tenido con la muerte violenta de Bagnasco Bares.
«Colonia es como una selva»
Familiares de la taxista ultimada pusieron en manos de LA REPUBLICA una carta en la que afirman que «lo que está sucediendo en Colonia es insólito; esto se ha convertido en una selva en donde rige la ley del más fuerte, porque parece que la Policía no existiera».
«Hace un año y medio apareció el cadáver de Andrés Trigo y hasta el día de hoy no se sabe quién lo mató», dice la misiva.
En otro tramo de la declaración, los familiares señalan que «hace nada más que un mes apareció el cuerpo de Susana con dos disparos. Ahora la Policía trató de hacer las cosas bien… Se encontraron huellas digitales, una bala viva y hay testigos que vieron al posible homicida. Y, ¿qué pasa con este caso que tiene demasiados indicios? Nada».
Los familiares preguntan «al señor ministro del Interior: ¿quién se va a hacer cargo de esta selva en la que cualquiera mata a quien se le plazca? No tenemos el puente (Colonia-Buenos Aires), y andan homicidas entre nosotros».
Finalmente, los familiares de la taxista ultimada cuestionaron el accionar del ex titular de la Jefatura de Policía de Colonia, al sostener que «el alejamiento (del inspector Garagorry) tendría más sabor a un rotundo fracaso de su gestión, que a un mero egreso por razones reglamentarias».
Compartí tu opinión con toda la comunidad