Así será la nueva cárcel
Como una forma de garantizar la transparencia del proceso licitatorio, el Ministerio del Interior decidió publicar un anteproyecto por intermedio de la página web. Durante casi un mes estuvo en la red de redes el extenso material que incluia desde las consideraciones técnicos jurídicas, pasando por las edilicias y detalles tales como el tipo de puertas que se quiere para las celdas y el régimen de comidas de los futuros internos.
En base a este planteo los interesados pudieron hacer llegar sus opiniones. «Todos manifestaron su beneplácito con la administración, por esta posibilidad que se brindó», señaló la fuente consultada. Alguna de las respuestas obtenidas por la cartera, unas breves y otras extensas, comenzaron a llegar, estas últimas, al filo del plazo establecido.
Sólo uno de los nueve mensajes que hasta las 20 horas de ayer se habían recibido, contenía una queja. El emisario protestaba por la forma tan detallada en la que fue elaborado el futuro pliego. Un análisis del mismo, realizado por LA REPUBLICA desde su puesta en Internet, confirma la puntillosidad del material desplegado en más de medio millón de letras.
A partir de hoy comenzará a funcionar un grupo de trabajo creado por el ministro del Interior, Guillermo Stirling, que repasará las sugerencias y las incluirá o no en el pliego definitivo. Culminada esta etapa el mismo será enviado en consulta al Tribunal de Cuentas (TC), y dependiendo de la respuesta del organismo de contralor, la licitación será remitida a Presidencia. Si hay observaciones del TC estas serán contempladas y recién entonces se enviará al presidente Jorge Batlle.
Teniendo en cuenta estos plazos, y que los interesados tendrán entre 90 y 120 días para presentar sus propuesta una vez que se pongan en venta los pliegos, se presume que a fines de 2001 o principios de 2002 pueda conocerse al ejecutor de la obra.
«Este proceso comienza con la venta del presente Pliego de Bases y Condiciones, el que se podrá adquirir por un monto de U$S 15.000 (dólares estodunidenses quince mil)», expresa el anteproyecto que hoy será bajado de la página del Ministerio. Y algunos párrafos más adelante agrega que «los oferentes deberán constituir una Garantía de Mantenimiento de Oferta por un plazo de 180 (ciento ochenta) días corridos a contar de la fecha de apertura, por un valor de US$ 1.000.000 (Dólares de los Estados Unidos de América, un millón) a la orden del Ministerio del Interior».
Desde un primer momento la idea de la secretaría de Estado era pedir en el pliego qué tipo de cárcel se quería, con parámetros mínimos y máximos, a los efectos de que las propuestas sean similares y se pueda decidir más rápidamente. Pero además de los aspectos estructurales del mismo, las bases contienen los aspectos humanísticos del centro, haciendo hincapié en el objetivo de la reinserción y recuperación del preso.
«Se deberá tener especialmente en consideración que la Ejecución de la Pena Privativa de Libertad, en todas sus modalidades, tiene por finalidad posibilitar que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad», sostiene el anteproyecto.
Se busca, en este sentido, y desde la expresión mínima de la obra (la celda) que el preso tenga un sentimiento de pertenencia y respeto de la propiedad privada.
El nuevo penal ubicado en un predio contiguo al de Libertad, estará construido dentro de un perímetro de entre 18 y 25 hectáreas. Tendrá tres módulos, uno de observación con capacidad para 80 plazas. Allí estarán los reclusos recién ingresados, los que estén en observación y lo en tránsito. Los restantes dispondrán de 300 lugares cada uno, y serán de alta y máxima seguridad. Cada uno de estos módulos estará separado de los otros, con su perímetro de seguridad (vallados y concertinas) y tendrá lugares propios de esparcimiento.
«Las celdas serán individuales y tendrán una superficie mínima de 8 m
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