Dos meses de libertad
La captura del prófugo fue posible en virtud de los operativos ordenados por el comando de la Jefatura de Canelones desde que Mauricio Guzmán Silvera Méndez, de 18 años, escapara del centro de reclusión junto a otros dos internos. Su huida se detectó a las 23 y 50 del sábado cuando se realizó un recuento de presos, constatándose tres ausencias.
El conteo había sido determinado por las autoridades carcelarias ya que los militares encargados de la custodia perimetral vieron cómo una persona lograba pasar el cerco. Un soldado realizó disparos al aire, pero Silvera hizo oídos sordos a la advertencia y siguió corriendo hasta perderse de vista. Sus socios en esta empresa no llegaron a ser divisados.
Tras tomarse conocimiento de la situación los responsables de la prisión constataron que los alambrados habían sido cortados. Desde entonces se inició una investigación interna para determinar si hubo omisión o colaboración en la fuga, instancia cuyo resultado al momento no ha sido revelado.
Contraorden
En la oportunidad de la fuga se hizo especial hincapié en la actitud de los soldados que, si bien observaron a un preso con intenciones de evadirse y realizaron disparos al aire, no apuntaron al cuerpo de acuerdo a la orden y misión que tienen. En este sentido había trascendido que tras el procesamiento del soldado que mató a un preso del Comcar para evitar su fuga, los militares recibieron la orden de sólo disparar al aire como alerta.
Pero el sábado siete de abril –a un mes de aquella fuga– otro joven preso buscó escapar del penal. Fue acribillado por un soldado, luego de realizar disparos intimidatorios que Leonardo Andrade no acató. Quizá el interno de 24 años creyó que los soldados reaccionarían igual que en la noche del 3 de marzo. Pero tras la triple fuga la orden habría cambiado nuevamente, remarcándose de que no podía volver a escaparse un preso.
Los familiares de Andrade libran hoy una batalla por justicia, ya que sostienen que si los militares querían frenar la fuga podrían haberle tirado a las piernas, y no en la zona torácica y cabeza. En este contexto de distintas posiciones ante idénticas situaciones, se produjo la recaptura de Silvera Guzmán, el joven que evitó las balas militares junto a Alvaro Damián Bitencur de 18 años y Jorge Daniel Carranza de 24.
Pesquisas
Silvera venía siendo buscado por efectivos de la Seccional 21ª de Las Piedras, al mando del comisario Ricardo Pérez. Los uniformados habían logrado una pista que, al ser explotada, permitió establecer que Silvera frecuentaba la ciudad.
En la madrugada del sábado pasado un equipo de la dependencia de marras avistó a tres sospechosos en el cruce de las calles República Argentina y Batlle y Ordóñez. El trío se percató de la presencia policial y pretendió huir, pero fue interceptado.
La Justicia dispuso el reingreso de Silvera a la cárcel (estaba procesado por copamiento). La Policía pretende ahora establecer si durante su libertad el individuo cometió ilícitos junto a los otros dos apresados.
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