Acusan a un capitán de navío y a su hijo de golpear a un menor
En la noche del 9 había concurrido a la casa de un capitán de navío, ubicada en Mariano Uriarte 6532, a la reunión de fin de año de sus compañeros de clase del colegio Erwin School.
Un hijo del oficial de la marina también participaba de la fiesta. En la casa había también un grupo de profesores.
Hasta determinada hora de la noche todo fue normal. Después todo se precipitó.
Desde ese momento y a cinco meses del hecho, los padres de Federico aún esperan una resolución judicial que «castigue a los que golpearon a mi hijo» dijo a LA REPUBLICA su madre, María Lilia Pérez. Según declaró la mujer, los agresores de su hijo son el capitán de navío Raúl Lerena y su hijo Rafael, datos que constan en la denuncia.
Los hechos
Según relató la madre de Federico Montossi, éste había concurrido a la residencia a una fiesta de fin de curso.
Tras retirarse debió regresar para auxiliar a uno de sus compañeros que estaba siendo golpeado en el jardín de la casa.
«Mi hijo estaba en la calle y vuelve a la casa para socorrer al otro chico y agarrar al capitán de navío que era quien estaba pateando al chico de 15 años».
Cuando tiene agarrado al capitán aparece el hijo de él y comienza a golpear a Federico. Mi hijo dice que se acuerda de una piña, pero no fue una sola, sino muchas y que estaba en el piso. Ahí le siguieron pegando. Se ve que estaba inconsciente porque el SEMM, que es la primera emergencia móvil que lo atiende, pone en el informe que mi hijo estaba mareado. Así fue dejado en la vía pública».
«En ningún momento por parte de los atacantes se le dio asistencia a mi hijo, siendo recogido más tarde por un móvil de Radio Patrulla que le prestó los primeros auxilios, a la vez que se solicitó la concurrencia de móviles de UCM para Federico y los servicios del SEMM para el otro menor
A las 3 y media del 10 de diciembre los padres de Federico presentaron una denuncia en la Seccional 14ª, en cuya juridicción se registraron los hechos.
El testimonio y las interrogantes de María Lilia Pérez no han encontrado explicación posible para que el juez no los citara a declarar, y que quienes golpearan a su hijo estén «libres de culpa», pese a que se presentó en la misma madrugada del 10 una denuncia policial, Federico fue visto por el médico forense y se hizo la denuncia penal en el Juzgado de 19º Turno de la calle Misiones.
«Después de consultar a abogados, el último informe que recibimos fue que el expediente estaba en etapa de presumario y no se podía dar ninguna información. Ante esto me dirijo personalmente al Juzgado donde me informan que el Expediente 0215/ 2000 está para notificar al fiscal de su archivo. Según me informó la administrativa, el juez no encontró mérito para continuar con la causa».
María Pérez manifestó que al otro día del hecho, «el padre del otro chico se entera de lo sucedido y va a hacer la denuncia» y se encuentra con que la denuncia que nosotros habíamos hecho no aparecía. Ahí ya vi que la cosa no era muy clara. Al capitán no lo habían citado todavía y nosotros habíamos hecho la denuncia a las 3 y media de la mañana.
«El padre del chico nos llama a nosotros y nos dice que no habíamos hecho la denuncia. Ante esto, mi esposo se va hasta la comisaría y después de esperar un buen rato aparece la denuncia, pero aparte no le querían dar el pase al médico forense».
«Luego de mucho insistir nos dan el pase al forense. Después me entero que el juez, sin haberlo visto y sin recibir el informe del médico forense, los deja a ellos en libertad y sin antecedentes. Creo que ni siquieran los citaron».
La madre de Federico Montossi dijo que en la fiesta había cinco profesores del colegio «pero ninguno vio nada. Uno de ellos los separó y tampoco les dio asistencia».
«Cuando llamé para ver que le había sucedido a mi hijo –continúa relatando–, que llegó todo ensangrentado a casa, me atendió la esposa del capitán y le pregunté qué problema podía haber pasado para justificar una agresión de este tipo. Ella me dijo que habían roto una hamaca y entonces le pregunto de qué manera podían justificar eso. Me dijo que estaban tomados y que habían roto otras cosas».
Pérez afirmó que le dijo a la esposa del capitán de navío: «Yo mandé a mi hijo a una casa de familia y vino con la cara destrozada».
«La esposa del capitán –indicó– me dijo que esa era una casa de familia y que ella era una profesional. Ante esto di por terminada la conversación, porque no tenía justificativo lo que me estaba diciendo».
María Lilia Pérez expresó que cuando su hijo fue con el padre a hacer la denuncia policial, le preguntó qué había pasado: «Ahí me entero que la cosa había comenzado con el otro chico, que con él no había sido el problema».
La madre de Federico indicó que la única relación que éste mantenía con el hijo del capitán es que había sido compañero de clase por dos años.
«Mi hijo fue agredido gratutitamente, fue dejado en la calle. No lo socorrieron,ni me llamaron para que, viendo en la situación en que estaba, lo fuera a buscar».
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