Cercado en el Borro
Frases tales como «milico, acá no te queremos más, andate o te matamos junto a la mugre de tu familia», son algunos de los insultos que el policía y su familia tienen que soportar diariamente.
Apremiado por los hechos, a esta altura de los acontecimientos, el damnificado radicó la denuncia ante el comando de la Seccional 17ª de la Dirección de Seguridad, donde además puntualizó que frente al alto riesgo que existe, debería retirarse de la zona, pero no lo puede hacer ya que no tiene los medios económicos suficientes.
A pesar del cerrado hermetismo que las máximas autoridades de la Jefatura capitalina mantienen sobre el tema, LA REPUBLICA pudo confirmar el hecho a través del testimonio de voceros oficiales altamente calificados.
La información señala que desde hace aproximadamente dos meses y medio, un funcionario policial que actualmente presta servicios en la Guardia de Coraceros y se domicilia junto a familiares, entre ellos su esposa, en una vivienda del barrio Borro, situada en calle Senda, es víctima de todo tipo de agravios por parte de varias personas que conformaban patotas y pasaban continuamente frente al inmueble.
Situación insostenible
En un primer momento, el guardia pensó que podría tratarse de algo circunstancial, pero luego, a medida que los días transcurrían, la situación comenzó a tonarse más delicada.
Los patoteros, aparte de proferir todo tipo de insultos contra el uniformado y su familia, se tornaron más agresivos, dado que de los agravios pasaron a los atentados de hecho, pues cuando tienen la oportunidad, lanzan contra la finca una «lluvia» de piedras que en algunos casos ocasionó daños en vidrios.
Los ataques, sumado a los insultos, se daban dos o tres veces por semana, pero últimamente la situación se tornó insostenible ya que los protagonistas llegaron no hace más de dos días, a lanzar contra la vivienda una bomba del tipo molotov.
El artefacto no llegó a su objetivo debido a la falta de impulso y se estrelló contra un auto propiedad de un vecino del agente, lo que trajo aparejado que el vehículo se incendiara causando pérdidas totales.
Este último atentado fue la gota que desbordó el vaso y llevó a que el damnificado y un familiar se constituyeran ante el comando de la Seccional 17ª y radicaran la denuncia de lo que estaba sucediendo en su perjuicio y en el de su familia.
La Seccional 17ª a cargo del comisario Silvio Gómez, adoptó los recaudos correspondientes para brindar seguridad al funcionario, al tiempo que se desarrollan diligencias para identificar y detener a los autores del atropello.
Compartí tu opinión con toda la comunidad