El perfil de un mafioso
A los 34 años, Luiz Fernando da Costa, más conocido como Fernandinho Beira-Mar, es considerado el mayor traficante de drogas de América del Sur. Fernandinho Beira-Mar es un brasileño temible y precoz: tenía sólo 22 años cuando, luego de una breve experiencia como soldado del Ejército, asumió el control del tráfico de drogas en la favela (barrio carenciado) Beira-Mar, ubicada en Duque de Caxias, en la periferia de Rio de Janeiro.
Fernandinho encabezaba una «banda familiar», formada por su mujer, Elizete da Silva Lira, detenida en Colombia en febrero, media docena de amantes, varios parientes y amigos de la infancia. «Para los traficantes, la relación afectiva siempre disminuye la posibilidad de una traición», explicó el jefe de Operaciones de la Delegación Anti Secuestro (DAS) de Rio de Janeiro, Rodrigo Oliveira. En poco tiempo, Fernandinho se convirtió en el mayor abastecedor de cocaína de Rio de Janeiro y su poder se extendió a otros estados (provincias) de Brasil, hacia donde «exportaba» droga.
Hombre de temperamento explosivo y muy celoso de sus amantes, el crimen más violento atribuido a Fernandinho es la tortura y muerte del estudiante Michel Anderson do Nascimento, de 21 años, por haber salido con una de las tantas novias del jefe narco, Joelma de Oliveira, quien está desaparecida. Fernandinho utilizaba a su mujer, a sus amantes y a las parejas de sus cómplices para que figuraran como titulares de los inmuebles y empresas que adquiría con el cuantioso dinero que le dejaba el tráfico de drogas.
Los brasileños supieron de la existencia del jefe narco en 1995, luego de una serie de denuncias por extorsiones realizadas a policías federales. En 1996, Fernandinho fue capturado y condenado por la Justicia a 30 años de cárcel. Pero al año siguiente logró huir de una cárcel de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, en circunstancias nunca aclaradas.
Debido a que varios miembros de su banda habían sido capturados por la Policía, Beira-Mar decidió buscar refugio y nuevos aliados en el exterior, con los cuales extendió su imperio de la droga. De acuerdo con la Policía de Rio de Janeiro, Fernandinho Beira-Mar se estableció en Paraguay, en la localidad de Capitán Bado, cerca de la frontera con Brasil, donde se había asociado con la familia Morel para traficar droga y armas.
Luego de una pelea con sus socios paraguayos y de la captura de su brazo derecho, Jaime Amato Filho, Beira-Mar volvió a emigrar, esta vez a Colombia, en busca de un socio mayor. Las autoridades brasileñas y colombianas afirman que Beira-Mar se mudó al sudeste de Colombia, cerca de las fronteras con Brasil y Venezuela, a fines del año pasado. (ANSA)
Compartí tu opinión con toda la comunidad