Acusado de "narco"

"Soy inocente, me usaron  de carnada"

LA REPUBLICA hace dos años informaba de la incautación de un importante cargamento de drogas en el puente Colón-Paysandú. En el Tribunal Oral Federal de Paraná se inició entonces la causa en la que la AFIP (Impositiva argentina) acusa al uruguayo Alejandro David Moreira Silva, de 37 años, de querer pasar 21 kilos de cocaína desde Argentina a Uruguay.

Al momento de declarar, el uruguayo dijo ser inocente y aseguró que lo usaron «de carnada» en una operación de contrabando de terceros.

Recordemos que el 8 de agosto de 2008 un perro de la Policía, adiestrado para detectar drogas, se abalanzó sobre un auto que intentaba cruzar. La guía alertó al personal de la Aduana y la AFIP argentinas, quienes lo pararon y lo revisaron. Allí vieron que tres de las ventanillas no bajaban, por lo que, con los recaudos legales, sacaron los paneles de las puertas y encontraron la droga. Los testigos explicaron que el conductor, Moreira de Silva, se quedó en silencio, como sorprendido de lo que ocurría.

El acusado quedó detenido a disposición de la Justicia Federal, por transportar estupefacientes. Desde entonces, está alojado en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná.

En su declaración, el acusado brindó detalles de su pasado y dio su versión de los hechos. Tiene antecedentes penales por matar a una persona cuando tenía 18 años, por lo que estuvo más de 14 años preso en la cárcel de Paysandú.

En su explicación al tribunal, dijo que hasta su última detención vivía con su esposa y las dos hijas de ésta en Paysandú. Carpintero de oficio, trabajaba de albañil diariamente en Colón.

 

«Sospeché que todo estaba vendido»

Moreira Silva contó que el 8 de agosto cruzó a Colón para comprarle un regalo a una de las hijastras, y le hizo el favor a un conocido, Omar Etchemendi, de buscar unos bolsos con ropa que se los iba a dar un tal González.

En Colón, se encontró con este hombre y le dejó el auto con la llave por una hora y media. Más tarde se encontraron nuevamente en el lugar pactado y emprendió el retorno. Llegando al cruce fronterizo, escuchó que una funcionaria de la AFIP dijo: «Ahí viene el auto», por lo cual lo detuvieron y realizaron la requisa, secuestro de la droga y la aprehensión. Asimismo indicó que cuando lo revisaban, «sospeché que todo estaba vendido». Lo que no queda muy claro son las declaraciones del sanducero de haberle entregado su vehículo a un desconocido. Los careos serán la clave para desentrañar toda la madeja, y poner por fin entre las rejas al culpable o los culpables.

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