Se entregó el homicida del barrio Maroñas
Luego del asesinato los funcionarios de la Seccional 16ª, a cargo del comisario Márquez (que como anterior destino se había desempeñado en la División Homicidios) comenzaron a trabajar en torno al hecho en procura de esclarecerlo. En la pasada edición se informó ampliamente sobre el caso, indicándose que los actuantes ya manejaban pistas para orientar los trabajos.
Y efectivamente en la mañana de ayer se produjo la primera detención. Fue un niño de 12 años que si bien estaba de alguna manera relacionado al hecho no era el autor material del crimen; pero de la indagación a la que fue sometido surgieron elementos que condujeron a un segundo arresto. En este caso un joven de 17 años, que aportó nuevos elementos.
Los uniformados ya tenían identificado al autor del delito, pero al saberse buscado desapareció de los lugares habituales que frecuentaba. Finalmente el autor de los disparos que quitaron la vida a Richard Julio Vispo, oriental de 21 años, optó por entregarse ante el juez de Menores, que lo indagará hoy al igual que a los demás detenidos.
El crimen fue la consecuencia de un altercado ocurrido a principios de la semana pasada. Vispo había sido golpeado fuertemente por un grupo de jóvenes, entre los que se encontrarían los ahora detenidos. Cuando pudo escapar se dirigió a su domicilio y tras tomar un arma de fuego volvió donde estaban sus agresores, y baleó a uno de ellos. Su víctima fue internada (y aún permanece en tal situación), pese a lo cual pudo brindar detalles a los policías.
Desde entonces los funcionarios de la Seccional 16ª estaban tras sus pasos. Pero el martes pasado, sobre las 19, Vispo volvió a encontrarse con sus agresores –amigos del baleado– y fue uno de ellos quien esta vez hizo uso de un arma de fuego. En un primer momento se pensó que había efectuado un único y mortal disparo, pero tras la pericia forense se determinó que habían sido cinco con una pistola calibre 7.65.
Vispo, a pesar de las heridas recibidas, pudo llegar hasta las inmediaciones de su casa en Juan Jacobo Russeau y Habana. Y antes de caer sin vida sobre el pavimento le dijo a su hermana que moría por «un ajuste de cuentas».
Versión que ayer corroboró en primera instancia el confeso homicida.
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