Controla el 30% del comercio de utilidades por U$S 7 millones anuales

La camorra napolitana y el negocio de la basura

Fue una victoria parcial contra la mafia que controla el 30 por ciento del negocio de la basura: sobre un total de 80 millones de toneladas anuales de desperdicios, 35 millones está en manos de la camorra con un beneficio neto de siete millones de dólares anuales y una pérdida para el fisco italiano de mil millones de dólares al año. A despecho de las intimidaciones camorristas, la basura de Nápoles viajó el domingo bien empaquetada en un tren de carga que partió de Maddaloni Marcianese, una pequeña localidad de Caserta; pasó por Florencia, llegó a Suiza, hizo un alto en Basilea y arribó finalmente a Alemania, primero a Mannheim y finalmente a Dusseldorf. Fue el último episodio de una batalla que duró tres meses e involucró a 70 municipalidades de la región de Nápoles y Caserta tras el cierre de algunos basureros municipales, con el consiguiente riesgo de epidemias y contaminación a causa de los desperdicios putrefactos acumulados por las calles.

Un impresionante despliegue de policía y gendarmes veló sobre la operación de carga de los «eco-fardos» de residuos secos y húmedos, estos últimos empaquetados con láminas plásticas impermeables, para evitar alguna intervención de último momento de la camorra, la criminalidad organizada de la región napolitana. Italia no es el único país industrializado que tiene el problema de qué hacer con los desperdicios –también en Estados Unidos viajan a través de varios estados para ser reciclados–, pero probablemente es el único que debe combatir además con la mafia para deshacerse legalmente de la basura. En los últimos meses, reveló la Policía, se multiplicaron las intimidaciones de parte de la criminalidad organizada que quiere entrar o que no quiere abandonar la tajada ya obtenida en el negocio de la basura. El tren que partió el domingo escoltado por la gendarmería es el primero semanal que llevará 100 mil toneladas de desperdicios a Alemania, como prevé el acuerdo con una planta de reciclaje a razón de 180 liras, menos de diez centavos de dólar, por cada kilo que deberá ser eliminado o transformado en energía. Las autoridades italianas aseguran que los viajes de los desperdicios domésticos de los napolitanos a Alemania, son sólo una medida transitoria y que concluirán cuando se construyan plantas de transformación y destrucción termoeléctrica en la región.

Nápoles y sus alrededores no es la única zona en riesgo de colapso por el problema de los desperdicios: la Apulia, Calabria y sobre todo Sicilia podrían convertirse en las próximas bombas ecológicas, dicen las autoridades de las regiones meridionales. (ANSA)

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