Denuncian la muerte de un efectivo naval en Punta del Este

Marinero de la PNN "apuntaba al compañero y hacía que disparaba"

El marinero de 1ª Juan Carlos Ramos Acosta cumpliría 27 años el próximo viernes 27 de abril. En agosto hubiera anotado nueve años al servicio de la Prefectura Nacional Naval (PNN).

En la tarde del jueves 1 de marzo, sobre las 19 y 30 horas, recibió un balazo en el pecho. Estaba recostado en su camastro, después de haberse duchado, media hora luego de ingresar con otros marineros al alojamiento del destacamento naval de Punta del Este.

El fallecido dejó una viuda de 24 años, y dos hijas: una de dos y otra de cinco años.

«Si me muero que cuiden a mis hijas», dijo la víctima, postrada y herida de muerte, ante tres camaradas, impotentes testigos de la tragedia, que se acercaron para socorrerlo.

«Un individuo irascible»

El matador de iniciales GP, procesado por homicidio culposo tras una actuación de la jueza de Maldonado Rosina Gomeza, había recibido en la ciudad de Río Branco, cerca de fin de año, una denuncia judicial por lesiones personales contra un taxista. También tendría anotaciones policiales por disturbios callejeros y desórdenes en locales bailables.

En entrevistas telefónicas con LA REPUBLICA desde Río Branco, la madre del marinero muerto y su marido, el efectivo naval ahora retirado Arley Ramos, se preguntaron reiteradas veces cómo es que «un individuo irascible» pudo ser reclutado por la policía marítima para convivir en severas condiciones con otros efectivos cumpliendo guardias que pasaban, sin aviso previo, de 24 horas de servicio por 48 de descanso, a ocho horas de servicio por 24 de descanso. Los padres de Ramos Acosta dijeron además que les resultaría difícil asumir por sí solos la manutención de las nietas y su nuera desocupada, y anunciaron que preparan un litigio por la responsabilidad en la que hubiere incurrido el Estado en el reclutamiento.

También estiman reclamar una solicitud de baja para el homicida, y su posterior traslado a una cárcel.

Guarino pregunta a Brezzo

El diputado encuentrista Carlos Guarino planteó por su parte al ministro de Defensa Nacional, Luis Brezzo, la necesidad de conocer los criterios empleados por la fuerza de mar para reclutar a catorce marineros de Río Branco, incluido el muerto, que fueron destinados a Punta del Este sin recibir preaviso ni entrenamiento previo.

«En Río Branco les dijeron que el traslado sería por un mes, pero cuando llegaron a Punta del Este les dijeron que sería permanente», comentó a LA REPUBLICA el diputado Guarino, electo por el departamento de Cerro Largo.

«Como legisladores queremos saber qué hizo cambiar lo anunciado. Por eso hicimos un planteo en Cámara y aguardamos el retorno de Brezzo que, según nos dijeron, estaría de licencia hasta el 24 de abril», dijo Guarino. El representante nacional de Alianza Progresista mantuvo entrevista con familiares y allegados del marinero muerto. De los catorce marineros reclutados en Río Branco, sólo dos eran solteros sin familia a cargo; uno de ellos resultaría ser el matador de Ramos Acosta.

«Apuntar» y «disparar»

El «juego» del homicida, un muchacho menor de 25 años e hijo de un suboficial de la Prefectura de Río Branco, «consistía en apuntar a sus compañeros y hacer de cuenta que les disparaba», según denunció a LA REPUBLICA Ana Acosta, la madre del marinero Juan Carlos.

La versión de la madre del marinero muerto habría sido ratificada en la sede penal de Maldonado por otros tres marineros que presenciaron la tragedia. Los testigos, todos menores de 30 años, reconocieron haberle reprochado al matador, incluso «más de una vez», su costumbre de «jugar con las armas», según relató la madre del marinero fallecido.

Justo el día anterior, le habrían recriminado que apoyara su revólver, precisamente, contra el vientre del mismo marinero que luego mataría.

«Un accidente»

Una hora después de la tragedia, el jefe de Prefectura Naval en el Puerto de Río Branco, el capitán de corbeta Víctor Da Silva, se presentó en el domicilio de los padres de Ramos Acosta para comunicarles la muerte de su hijo. Una dolorosa falta de explicaciones perdura hasta hoy en el sentimiento de la madre.

«Pasó un accidente y está muerto», es todo lo que dijo el oficial, según recuerda la madre del muerto. «Nos trajeron el cuerpo recién el 2 de marzo, a las 20 horas, porque dijeron que tenía que verlo el forense. Le hicieron la autopsia a las 14 horas. Eso nos dijeron».

Al padre del marinero, Arley Ramos, lo habían convencido de que no viajara a Maldonado con el argumento de que no le permitirían ver el cadáver. Ni al padre ni a la madre le entregaron copia del expediente judicial.

Cambio de destino

Juan Carlos Ramos Acosta llegó a Punta del Este el 4 de diciembre.

Viajó junto a otros trece marineros, todos ellos de la fronteriza ciudad de Río Branco, reclutados con la promesa de cumplir una temporada en Punta del Este, y luego ser relevados para volver a sus casas.

Lo que no sabían era que el traslado a Punta del Este había pasado a ser definitivo, según les dijeron, sin preaviso alguno, apenas llegaron al destacamento, cuando aún no habían desempacado sus pertenencias.

Con mujeres e hijos chicos que mantener y con sueldos inferiores a los cuatro mil pesos por mes, la mayoría sintió que jamás podría pagarse los pasajes para pasar los días francos que tuviera en Río Branco, si es que todavía se guardaba la ilusión de que se pudiera ahorrar dinero para que la temporada valiera la pena.

La ilusión de todos, bloques más o bloques menos, es terminar las modestas viviendas que casi todos tienen a medio construir en Río Branco para resguardo de sus crecientes familias.

Confirman antecedentes

Un taxista de la ciudad de Río Branco, Adamir Batalla, estaría dispuesto a ratificar que a comienzos de año presentó una denuncia en la seccional 3ª, y otra en el juzgado local contra el marinero de iniciales GP que mató al también marinero Juan Carlos Ramos Acosta, dijo a LA REPUBLICA la madre de la víctima.

Batalla habría sido objeto de lesiones por parte del matador, quien, al salir de un baile en avanzado estado de ebriedad, lo había intimidado para que le prestara dinero, lo que fue negado por el taxista quien, como represalia, resultó lesionado. También ratificaría que el agresor le pateó el coche al salir del juzgado donde prestó declaración.

Ana Acosta, la madre del asesinado, sostuvo que el matador tendría además otras anotaciones policiales en Río Branco por disturbios callejeros y borracheras en las que habría sido auxiliado por su padre, un suboficial de la PNN, que lo habría socorrido en un vehículo oficial.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje