La Bepra de Treinta y Tres culminó pacientes pesquisas

Desmantelaron carnicería trucha

Los funcionarios de la mencionada dependencia especializada venían manejando información acerca del funcionamiento de un comercio de venta clandestina de carnes y embutidos en un determinado punto de la ciudad olimareña.

Esperando el instante justo para actuar, los investigadores comenzaron a recabar información para presentar ante la Justicia y lograr una orden de allanamiento al lugar. Y el momento se dio el pasado 21 de marzo cuando el magistrado otorgó el permiso para actuar. Entonces los integrantes del Bepra se dirigieron al barrio Olano y desempeñándose rápidamente entraron en el comercio, donde se encontraba la encargada.

Le mostraron la orden judicial y comenzaron a incautar los elementos propios de una carnicería. Poco a poco los agentes fueron llevándose desde frezzers hasta sierras eléctricas, pasando por picadoras de carne, cuchillas y demás. Dentro de las cosas secuestradas había varios kilos de embutido, lo cual puso más que nerviosa a la mujer cuando vio que los uniformados también ponían la mercadería en una de las camionetas.

En ese momento, de acuerdo a la información aportada por la Policía local, la carnicera subió a ese móvil, extrajo los chacinados y comenzó a arrojarlos contra el piso y a saltarles encima. Al mismo tiempo lanzaba improperios contra los funcionarios que, tras culminar su labor, se retiraron y transmitieron al magistrado el resultado de la operación.

Posteriormente el juez libró otra orden de allanamiento, esta vez para una finca ubicada en el paraje Los Membrillos en la 11ª Sección, lugar que serviría de matadero de los animales. Hacia allí partió la brigada especial y una vez en el lugar procedieron a la detención de varias personas que se estaban dedicando a la faena de dos vacunos. También fueron incautadas herramientas para tal labor y dos rifles que los individuos usaban para el sacrificio de las vacas.

Si bien en esta etapa el robo de ganado no pudo ser comprobado, se continúa el trabajo al tenerse la convicción de que la banda se abastecía del mercado negro. Como negocio conexo, los detenidos vendían los cueros de los animales en una barraca local. Con todos los elementos reunidos, el magistrado citó a su despacho a los implicados y en la víspera dispuso tres procesamientos sin prisión.

El de la carnicera GYDLSR por «desacato» y el de los empleados HDRR y GCEC por «faena clandestina».

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