Procesada por privación de libertad a dos mujeres
Este incidente comenzó en la noche del sábado pasado cuando la pareja de mujeres, de 18 y 42 años, concurrió a una finca en la Barra de Carrasco, departamento de Canelones. De acuerdo a la información policial recabada por LA REPUBLICA, la dueña de casa (funcionaria de Antel) se contactó telefónicamente con ellas luego de leer un aviso clasificado que habían publicado.
Entonces les dijo que ella y un hombre querían presenciar el servicio lésbico que promocionaban. Tras aceptar pagar un monto de 500 pesos les dio su dirección y esperó el momento. De acuerdo a lo que la Policía pudo constatar el domingo de mañana cuando debió concurrir a la vivienda, durante la noche corrió una gran cantidad de alcohol a juzgar por las botellas vacías que se observaban en la habitación.
Y además de un gran desorden en el mobiliario, lo que daría la pauta de escenas de violencia, los funcionarios que se trasladaron al lugar vieron cómo la mujer que había quedado atrapada salía del domicilio con algunos rasguños en sus brazos y un estado de semiinconsciencia. Del hombre que supuestamente iba a estar presente, no hubo rastros.
«No me hagas eso»
Por los testimonios que la Policía recogió, todo trasncurrió dentro de los cánones esperados para una situación de este tipo. Las contratadas realizaron su número, además de compartir el alcohol que la propietaria de la finca había adquirido.
Las horas pasaron y en la mañana del domingo la muchacha de 18 años y su pareja quisieron irse, pero les fue impedido, ya que las puertas estaban cerradas con llaves. Sin embargo, luego de varios intentos de escape y diálogos infructuosos, lograron convencerla de que se fuera la más joven, ya que la dueña de casa prefería estar con la mujer que rondaba su misma edad.
Pero cuando la liberada salió a la vía pública lo primero que buscó fue un teléfono y dio cuenta de lo que sucedía a la Policía. De manera inmediata, sobre las 11 horas, acudieron móviles de Radio Patrulla y de la Seccional 18ª de la Costa. En un primer momento, los funcionarios actuantes golpearon puertas y ventanas, pero desde adentro no había respuestas.
Los agentes entonces buscaron divisar tras los vidrios si había alguna situación extrema que ameritara irrumpir en la vivienda. Las fuentes explicaron que no se pudo ver lo que pasaba, pero sí escuchar ruidos de gritos, jadeos y el pedido de una mujer que exclamaba: «No me hagas eso, no me hagas eso». Teniendo en cuenta que la joven liberada dijo que habían sido amenazadas de muerte, la falta de respuesta a los llamados, y los gritos escuchados, los funcionarios intentaron más enérgicamente ser atendidos.
En el lugar ya estaba el comisario de la Costa, y la Justicia enterada de lo que estaba pasando.
Denuncian violación
Unos 20 minutos después de que los móviles llegaran al lugar, la moradora abrió la puerta y dio como excusas que un hombre que había estado en la madrugada en la casa se había ido dejándolas encerradas. Y que entonces había perdido tiempo buscando otras llaves.
Pero del hombre, como ya se indicó antes, no había rastros. Después salió la compañera de la denunciante con síntomas de agresión y tras ser indagada por los uniformados dijo que había sido violada con una linterna. La pareja de mujeres sostuvo que sospechaban que en algún momento de la noche la acusada puso algún narcótico ya que se sentían como descompuestas y sin capacidad de reacción.
Ante la denuncia de violación, la mujer fue trasladada a un sanatorio para el control médico y posteriormente llevada a la comisaría. La contratante de sus servicios quedó en calidad de detenida, mientras que ellas recuperaron la libertad. Tras las instancias judiciales, el magistrado no halló elementos sobre suministro de drogas y violación, pero sí de la privación de libertad, lo cual determinó el procesamiento sin prisión de LBSM, oriental, casada, de 46 años.
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