Ocurrió en la cumbre del Mercosur de 1999 en Asunción

Presidentes en limusinas hurtadas

El artículo da cuenta de las sospechas que tiene la fiscalía paraguaya, que investigando el caso del BMW habría establecido que durante una anterior cumbre de presidentes del Mercosur realizada en Asunción, los jefe de Estado se desplazaron, sin saberlo, en limusinas robadas.

Clarín destacó que «según documentos de la fiscalía, el mismo hombre que usó su factura para cobrarle a la Presidencia 80.000 dólares por el vehículo blindado robado, ya le había pasado otra boleta al Ejecutivo por el alquiler de cinco automóviles durante la Cumbre, negocio por el cual cobró 15.000 dólares. La factura pertenece a Luis Alberto Lezcano, que «aparece en el expediente como un despachante de Aduana, importador, exportador, vendedor de vehículos y ramos generales».

De acuerdo a las declaraciones de Lezcano esa suma fue cobrada por un corredor de rallies, quien a su vez le pagó a él 250 dólares para cederle su factura.

La cumbre presidencial que aparentemente vio a los presidentes circular en los costosos vehículos robados ocurrió en 1999 y contó con la presencia de los presidentes Carlos Saúl Menem, de Argentina; Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Julio María Sanguinetti, de Uruguay; Eduardo Frei, de Chile; y Hugo Bánzer Suárez, de Bolivia.

Clarín indica que el fiscal decretó la captura de Grillón quien eludió hasta ahora la cárcel, entregando como caución un grupo de bienes de su propiedad. «El funcionario del Ministerio Público llamativamente no incluyó al presidente González Macchi en su investigación. Sin embargo, el opositor Partido Liberal estudia la factibilidad de un juicio político al gobernante por la sospechosa adquisición particular del auto BMW robado para la Presidencia, sin recurrir a licitación alguna o al menos realizar la compra a través del representante de la marca», agrega el matutino.

En la operación del auto BMW del presidente participaron, según publica Clarín, entre otros, la escribana mayor del gobierno, el secretario general del gobernante Juan Ernesto Villamayor, y el actual ministro de Hacienda (Finanzas) Francisco Oviedo, quienes se declararon «estafados» en su buena fe.

En este sentido afirma que los trámites de la compra se impulsaron mucho tiempo después de que el Presidente se exhibiera en el vehículo blindado, rodado que utilizó el mismo día de su asunción al mando el 28 de marzo de 1999 cuando era titular del Senado, tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña.

Una conocida modelo, Mónica Fleitas, que también adquirió «de buena fe» un automóvil Mercedes Benz lujoso ilegal el año pasado, tuvo un tratamiento diferente al del presidente y sus funcionarios. Fleitas fue detenida y enviada a la cárcel de mujeres, además de enjuiciada y obligada a pagar una fuerte multa.

En el caso del automóvil presidencial, ningún funcionario fue hasta ahora sancionado. Hay un solo detenido, un empleado de la playa Grillón –donde ganaba 200 dólares mensuales– que figuraba como propietario del BMW, concluye el matutino porteño.

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