Día de visita

Por favor

Por Washington De María

 

Todos repudian unánimemente a los violadores, más cuando las víctimas son niños. Todos levantan sus voces de condena y les auguran muertes dolorosas, castraciones y un sinnúmero de torturas, hasta que pasa un par de días y la vorágine de la vida los hace olvidar el hecho, hasta la próxima violación.

Nada de eso pasa dentro de la cárcel, ya que lo que les auguran generalmente se le cumple, y con creces, vaya que sí, y no existe el día después o el olvido; es un acoso permanente. Todo lo que se fantasea o comenta extramuros muchas veces es poco. Yo personalmente he visto cosas realmente fuertes, y confieso que nada he hecho por evitarlas, será porque visceralmente los detesto, y si no me sumo a las atrocidades será porque dejo la violencia como último recurso y sólo para defender mi integridad física o la de mis seres queridos, para mí son sólo muertos vivientes.

Los ignoro, pero no me dejan de preocupar, porque yo pienso en el día después y no olvido la barbarie que han cometido, y los veo día a día asimilar todo tipo de castigos físicos, sicológicos, morales y no quebrarse.

Como se van acostumbrando a lo inacostumbrable me da miedo, mucho miedo, porque así como la cárcel es una universidad –o mejor dicho un posgrado de delincuencia–, no se han puesto a pensar cómo saldrán estas bestias a la calle, con los años de sadismo que han asimilado, con todo lo que han experimentado y que ahora querrán devolverle a la sociedad con creces.

Porque no cabe duda, nos guste o no nos guste, que son enfermos, nadie, sólo una mente enferma puede gozar del sexo ante tremenda perversidad. Como contrapartida, ¿qué hace el Estado para prevenir futuras víctimas? Sencillamente nada. Los encierra, generalmente por poco tiempo, y les brinda toda la enciclopedia del Marqués de Sade en forma práctica, y al momento de concederles la libertad argumentan a su favor sus trastornos síquicos…»en fin si violó a su hija de 3 años tiene el complejo tal o cual mal resuelto… etc., etc…».

Y nuevamente ese degenerado potenciado está en la calle y en carrera, y mañana, Dios no quiera que otra criatura sea la víctima de este enfermo que ahora está más estimulado.

Por favor, un poco de atención siquiátrica seria, permanente, durante sus años de reclusión, no dos o tres sesiones para cumplir los requisitos. Por favor un seguimiento estricto cuando recobran la libertad por medios de técnicos adecuados para evitar la reincidencia. No se olviden que ahora puede ser fatal y de nada sirve después estar durante dos o tres días maldiciéndolos.

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