El barrio Marconi dominado por la ira, la sed de venganza y la muerte
Preocupación en las máximas autoridades de la Jefatura capitalina, ante la ola de violencia que estalló en las últimas horas en el barrio Marconi. Un homicidio, un joven que se encuentra en estado desesperante, tiroteos, un atentado incendiario en un auto y rapiñas a taxis, forman parte de lo acaecido en las últimas 48 horas. La Policía no descarta que todo se deba a enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes.
La escalada de violencia comenzó en horas de la mañana del lunes pasado, cuando la Policía tomó conocimiento, por varias llamadas que fueron recepcionadas a través del 911, que en un predio baldío ubicado en Torricelli y Continuación Iberia se encontraba el cuerpo de una persona.
Personal de la Seccional 12ª, junto a sus colegas de la División Homicidios y personal médico, acudieron a la emergencia. Los facultativos constataron que se encontraba sin vida.
De acuerdo a la primera información de los médicos, la muerte de quien luego fue identificado como Daniel Roque García Toya, de 44 años, se debió a un profunda herida de arma blanca en la región de la axila derecha. La misma databa de pocas horas. En el correr de las primeras averiguaciones, los actuantes determinaron que García Toya era consumidor de pasta base, por lo que no se descarta, entre otras hipótesis, un ajuste de cuentas entre distribuidores de la mencionada droga.
Situación tensa
Al promediar el mediodía, la autoridad policial estaba percibiendo con claridad, que el ambiente en la zona del Marconi y aledaños estaba algo más que tensa, en virtud de que una serie de llamados, siempre a través del 911, informaban sobre disparos de arma de fuego que se estaban registrando.
Al respecto, las unidades policiales encomendadas, realizaron rastrillajes, pero nada pudieron determinar.
Sin embargo, cuando llegó la hora 14.00, otra llamada entró en la central telefónica de Jefatura.
En esta oportunidad, el denunciante, no solo hizo saber sobre un enfrentamiento a balazos entre varias personas, en el cruce de Enrique Castro y el bulevar Aparicio Saravia, sino sobre un herido a consecuencia del tiroteo.
Al arribo de los patrulleros, el lugar estaba atestado de vecinos, algunos de los cuales aprovecharon para insultar a los uniformados.
En las proximidades a dicho cruce, fue localizado en la vía pública, quien fue identificado como MEGF, de 16 años, apodado «El Maca».
Ante la entidad de las heridas que presentaba fue trasladado por la Policía a la policlínica de capitán Tula, donde los médicos le certificaron «heridas de arma de fuego por disparos de escopeta, que comprometieron cara, tórax y cráneo, todas con orificios de salida», siendo derivado al Hospital Maciel, donde quedó internado en estado grave.
Dicho menor, tal como LA REPUBLICA informó en ediciones pasadas, venía siendo buscado por las autoridades, al sabérsele autor de varios hechos de sangre, algunos con trágicas derivaciones.
El último de sus atropellos lo concretó no hace más de diez días, cuando montando un equino de color blanco, llegó hasta una finca del barrio Las Acacias, donde a balazos intentó matar a su morador, al parecer por desavenencias.
En esta oportunidad, el menor, junto a otros, se enfrentó a balazos con los ocupantes de un coche.
Los tripulantes del mismo, huyeron y lo dejaron abandonado en el cruce donde fue localizado el menor herido. Fue incautado por la Policía.
Según los datos que obran en poder de los investigadores, se estaría ante una lucha de poder entre bandas que se dedican al narcotráfico y tienen sus madrigueras en la zona.
Un rato más tarde, otro coche, en este caso estacionado en Pasaje 150 y Burgueño fue incendiado intencionalmente, hecho que estaría enmarcado en toda esta situación.
Durante toda la jornada del lunes, hasta la madrugada del martes, los tiroteos fueron continuos, incluso hasta ayer por la tarde, pero no se notificaron heridos.
Lo que sí fue denunciado, fue el asalto al conductor del taxi placa STX-1042, sobre la calle Burgueño, donde varios delincuentes, todos con revólveres, le robaron dinero, documentos y un celular.
Al respecto, la Policía continúa con los procedimientos. La Justicia fue enterada de todo lo sucedido.
Lo que complica más la investigación, es que entre los moradores de la zona y sus aledaños, parece existir un pacto de silencio, en virtud de que nadie vio ni escuchó nada.
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