Dejó la cama del hospital y pasó a celda del Comcar
El sangriento caso, informado oportunamente por LA REPUBLICA en la edición del domingo 9 de diciembre pasado. Había tenido lugar en la tarde del día anterior, cuando en la panadería emplazada en la intersección de Hipólito Irigoyen y Almería se presentó un atracador que estaba provisto de una pistola calibre 45. Con ésta amenazó y dominó a todas las personas que allí estaban presentes.
Cuando el copamiento estaba en proceso un vecino de la zona advirtió el hecho y lo comunicó inmediatamente a la Policía. Varias patrullas de la jefatura arribaron al negocio y sorprendieron al asaltante cuando procuraba darse a la fuga. Cercado por los uniformados, el rapiñero sacó a relucir una segunda arma de fuego, similar a la que había utilizado para consumar el atraco, es decir otra pistola calibre 45 y con ambas atacó a tiros a los agentes.
Armado a guerra
Los funcionarios repelieron la agresión y el tiroteo fue impresionante, hasta que el maleante resultó herido y no tuvo otra posibilidad que reingresar a la panadería y tratar de escapar por los fondos. Pero no le fue posible ya que la hemorragia causada por la herida le hizo perder el conocimiento y caer al piso.
Una vez que los funcionarios policiales tuvieron todo bajo control incautaron las potentes pistolas, recuperaron el dinero y procedieron a prestar asistencia al baleado. Lo trasladaron a un hospital donde permaneció internado en grave estado por la herida de bala en el abdomen.
Ayer, a casi cuatro meses del suceso, el causante, identificado como César España Godoy, oriental, de 32 años, fue dado de alta y conducido ante el juez penal de 10º Turno, quien dispuso su procesamiento con prisión por «dos delitos de rapiña, uno en grado de tentativa».
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