Escrito por: Luis Vega | PAYSANDU

La madre de Ofelia Valentina Carvache Correa, de 12 años, solicitó a través de LA REPUBLICA que la Justicia de Paysandú intervenga y libre una orden para que Interpol recupere a su hija, que se encuentra en la ciudad italiana de Bérgamo. La pequeña fue secuestrada por su padre hace 6 años y, tras la muerte de este, fue entregada a una familia sustituta.
Marisa Correa Mesías, de 42 años, madre de la niña Ofelia Valentina que está en Italia, sigue luchando para reencontrarse con su hija y pidió que se investigue a una mujer que desde hace varios meses sostiene ser su madre en un hogar sustituto.
“Acá, en el Juzgado, dicen que esta mujer (Marisa) está loca. Para mí tendría que escucharla un psiquiatra y entonces evaluar si lo que dice puede ser cierto”, sostuvo un abogado consultado por LA REPUBLICA.
Ofelia Valentina nació en 1998 en el sanatorio de Comepa en Paysandú. Al mes de su nacimiento se le diagnosticó insuficiencia hepática crónica que de no efectuársele en el menor tiempo posible un trasplante, se temía por su vida. Su mamá se ofrece como donante. Luego de varios estudios clínicos la noticia es que es compatible parte del hígado de la madre con el de la menor. La cirugía se realiza en el hospital Italiano de Argentina. La operación fue todo un éxito, pasa un tiempo de rehabilitación allí, y luego regresan a nuestro país.
Marisa comentó a LA REPUBLICA que, a pesar de la separación con su pareja nunca la abandonó. Buscó por todos los medios tener la posibilidad de ver a su hija, cosa que no le era permitida por el padre de Ofelia, Miguel Raúl Carvache Civitate, a tal grado que en una oportunidad intentó prender fuego una modesta casa donde reside con sus padres.
Ahí comenzó un largo proceso de denuncias de todo tipo, “recurrí primero a la Defensa de la Mujer, a la Unidad de Violencia Doméstica, a la autoridades policiales, y judiciales”. En el ámbito de la Justicia se abrió un expediente donde hubo tres jueces a cargo del mismo, el doctor Otto Gómez, María Elena Maynard y Dolores Sánchez. Esta última entendió que no ameritaba lo solicitado, y envió a archivar el mismo”, dijo. “No supieron resolver el caso, dejando librada la frontera para que el padre saliera en junio de 2004 del país con total impunidad”. En manos de LA REPUBLICA están los documentos que avalan el tormento que debieron soportar madre e hija, médicos, educadores y vecinos. Todos certifican el mal trato físico y psicológico recibido por ambas.
Consta que la menor sufría en su frágil cuerpo de quemaduras de cigarrillos, hematomas en la zona pelviana, tórax, columna cervical. Su madre era objeto permanente de brutales palizas. Recibió golpes en los ojos, miembros inferiores y superiores, alevosos puntapiés en el cuerpo que la dejaban exhausta y con desmayos por horas.
“Tu eres una perra, yo soy el amo, yo tengo el poder sobre las dos”, me decía, agregando que “testimonios y pericias psiquiátricas al padre avalan todo el daño moral, físico y psicológico que recibimos”, explicó la mujer llorando. Asimismo, Marisa comentó que la Justicia no fue justa, no midió las consecuencias que todo esto podía traerle aparejado a mi hija. “Me quitaron el derecho de estar con mi hija, protegerla, amarla, cuidarla, y que sus derechos fueran respetados. Inadmisible”, sostuvo.
El padre se llevó a la niña a Italia ejerciendo una fuerte presión psicológica. Ofelia era “permanentemente manipulada por su padre. Nunca pude saber donde se la había llevado. Impotencia, dolor, angustia. Hasta que hace poco me entero que el padre había fallecido, y que mi hija estaba con una familia en un hogar sustituto. Quiero saber con qué derecho se entregó mi hija biológica. Las autoridades deben rever el caso urgentemente para no crear más traumas del que ya tiene”, dijo la madre.
En Paysandú, a Ofelia la espera una familia, tres hermanas, abuelos, primos tíos y su propia madre que no tiene los medios económicos para viajar a Italia.
Esta ya se comunicó con un estudio jurídico a cargo de la abogada italiana María Gracia que le ofreció toda la ayuda necesaria, pero debe viajar. “Espero respuesta de las autoridades, imploro ayuda para recuperar y reparar en Ofelia todo el daño que le han hecho”, manifestó.
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