Quedó libre el joven que mató a su padre al defender a su progenitora
Esta sangrienta y trágica historia, enmarcada en la denominada violencia doméstica, tuvo como escenario una vivienda de la zona del barrio Cerro Norte dominios de la Seccional 24ª.
Promediaba el mediodía del domingo pasado, cuando la Policía fue alertada sobre un hecho de sangre, de origen familiar, que se estaba registrando en un inmueble emplazado en la calle Costanera al 4398 esquina Haití.
Personal de la aludida comisaría, que arribó en primer lugar, ubicó herido de varias puñaladas a quien fue identificado como Richard Alberto Villalba Villalba de 39 años, por lo que procedieron a su traslado inmediato al Centro Coordinado del Cerro. A su ingreso, los médicos constataron que presentaba «herida en antebrazo izquierdo, cara interior del hemitórax del mismo lado, tres heridas en el cuello profundas en cara lateral izquierdo, escalpe de cuero cabelludo frontal lado izquierdo y herida cortante cara posterior del cuello y erosiones varias».
Momentos más tarde y a pesar de los denodados esfuerzos que los médicos realizaron, el hombre murió. El caso, ahora tornado homicidio, motivó que se cumplieran inmediatas averiguaciones y procedimientos. El resultado de las actuaciones llevaron a que los investigadores, localizaran en la finca donde el hombre había resultado herido y la que habitaba, a quien fuera su esposa, SIVF, de 35 años y al hijo del matrimonio, JAVV, de 17 años. De las indagaciones se estableció que Villalba Villalba, sometía a castigos reiterados a su mujer. En esta oportunidad, el hijo de ambos no soportó más el calvario de su madre y decidió enfrentar a su padre para poner fin a tan difícil y dramática situación. Padre e hijo se trabaron en lucha, hasta que el jovencito tomó una cuchilla de 25 centímetros de hoja, que fue incautada por la Policía y la utilizó ahora en su defensa, hasta que le infirió múltiples heridas que a la postre llevaron a la muerte a su progenitor. Ayer, en horas de la tarde, tras prestar declaraciones durante varias horas, el juez de Adolescentes de 2º Turno, dispuso que el menor recuperara la libertad sin perjuicio. En declaraciones públicas, el jovencito dejó entrever que los apremios físicos de su padre contra su madre, eran diarios. La situación ya era insostenible, hasta que el domingo, en un acto desesperado, el muchacho actuó en defensa de su progenitora, ante otro acto de violencia, y terminó en una tragedia.
«No me importaba si iba preso -aseguró el menor- pues tenía a mi madre con su cabeza impregnada en sangre». «Ebrio le quitaba el dinero de mis hermanos para tomar. Cuando no ingería, era buen padre» finalizó diciendo el muchacho.
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